Dios Aizen, maestro del placer divino,
tu arte sublime, en las sombras del destino,
quiero aprender de ti, sabio sin igual,
en tu templo, donde se funden alma y carnalidad.
Tus ojos como espejos reflejan el abismo,
me miras con calma y me enseñas el hechizo.
Quiero beber de tu sabiduría sin fin
despertar los sentidos y elevarme sutil.
En tus mensajes divinos elevo mi canto
Dedicado al deseo, al cuerpo y al encanto,
transmutar este anhelo, hasta el último resplandor,
y elevarme a tu reino, donde el placer es amor.
Bajo tu guía, el fuego se vuelve divino
y cada acto procuro ser buen alumno
honrando nuestro ritual sagrado
haciendo el amor, gozando el orgasmo.
Dios Aizen, maestro del éxtasis eterno,
con tu saber hallar el camino nuevo,
el deseo profundo donde tu esencia se revela
y mi alma se funde en tu hechizo que consuela.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























