Por Nancy Almassio (Argentina)
Introducción
Cuando una idea, un concepto, nos atrapa, irremediablemente debemos registrarlo, escribirlo. Muchas veces, escuché a la Dra. Carolina Cuesta argumentar sobre la importancia de “documentar lo no documentado” (Cuesta, 2020) y, en este sentido, este desarrollo que compartiré es una primera aproximación a un posicionamiento ético, filosófico, pedagógico y humano en que me ha “sumergido” la poesía. Aunque ‘sumersión’ me parecía sugerente, opté por ‘inmersión’ para evitar connotaciones negativas y destacar la riqueza de habitar la poesía.” He decidido hablar de pedagogía de la “inmersión” para referirme a ”colmar” de oportunidades y posibilidades de acercamiento a la poesía a lo largo de la vida, iniciando desde antes de nacer.
La alfabetización, cuando se piensa desde la poesía, deja de ser un mero aprendizaje técnico para convertirse en un proceso vital, cultural y comunitario. Según la UNESCO (2025), “la alfabetización es un proceso continuo de aprendizaje y conocimiento de la lectura, la escritura y el uso de los números a lo largo de la vida, y forma parte de un conjunto más amplio de competencias, que incluyen las competencias digitales, la alfabetización mediática, la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial, así como las competencias específicas para el trabajo”. Esta definición nos invita a pensar la alfabetización como un proceso dinámico, en constante expansión, que se adapta a las nuevas formas de interacción con el conocimiento y la cultura.
En este marco, la alfabetización poética se presenta como un proceso que se “vivencia” a través de una pedagogía de la inmersión: un modo de vivir en poesía, de entrar plenamente en el lenguaje y de experimentar la palabra como espacio de transformación personal y comunitaria. Desde antes de nacer, la voz materna, las melodías que trascienden las paredes del útero y luego, las canciones de cuna, serán el ingreso a esta apasionante aventura de la alfabetización poética que se llevará a cabo a lo largo de toda la vida.
La pedagogía de la inmersión
El concepto de inmersión en educación, desarrollado por Peñafiel (2024), se relaciona con métodos de enseñanza que incorporan tecnología y entornos tridimensionales simulados, complementados con metodologías activas como el learning by doing. En nuestro caso, la pedagogía de la inmersión se refiere a ofrecer al sujeto múltiples oportunidades de realizar actividades con la poesía: escribir, publicar, leer en voz alta, dialogar. Es un modo de habitar la palabra, de “vivir en poesía”.

Tres estadios de la alfabetización poética
Podemos mencionar al menos tres estadios que se producen, en un inicio sucesivamente, para luego, poder gestarse de manera simultánea.
Inspiración solitaria
Aquí la inmersión es íntima. El poeta se adentra en su mundo interior, escucha su voz y confía en que la palabra escrita será semilla de sentido. Como señala Philippe Meirieu, “enseñar es provocar el deseo de aprender”. La alfabetización poética comienza en ese deseo, en la chispa que enciende la escritura solitaria.
Publicación
El segundo estadio abre la escritura al mundo. El libro es la forma material de la inmersión compartida: un puente entre la voz del autor y la mirada del lector. Edgar Morin nos recuerda que “todo conocimiento es una aventura incierta”. Publicar es asumir esa aventura, confiar en que la palabra encontrará resonancia y que la inmersión personal se expandirá hacia otros horizontes.
Socialización comunitaria
Finalmente, la poesía se encarna en la voz. La lectura pública es inmersión comunitaria: el poema deja de ser texto para convertirse en acontecimiento. Ethel Manganiello afirma que “el aprendizaje es un proceso mediato”, construido en el tiempo y en la interacción. La lectura colectiva encarna esa mediación: la alfabetización poética alcanza su plenitud en la comunión de voces.
Conclusiones
La alfabetización poética, pensada desde una pedagogía de la inmersión, nos muestra que aprender a leer y escribir poesía es un viaje que atraviesa la intimidad creadora, la materialidad del libro y la socialización de la voz en comunidad. La definición de la UNESCO (2025) amplía el horizonte de la alfabetización hacia competencias múltiples y evolutivas; Meirieu nos recuerda la importancia del deseo; Morin la aventura del conocimiento; Manganiello la mediación temporal; y Peñafiel la potencia de la inmersión como método.
De este modo, la poesía se convierte en un acto pedagógico integral: inspiración, publicación y socialización como estadios de un mismo proceso que humaniza, ilumina y funda comunidad. Una alfabetización poética que no solo enseña a leer y escribir, sino a vivir en poesía.
Esta virtud humana de entramar pensamiento y escritura, este proceso de infinitas revisiones y ampliaciones, nos permitirá, seguramente, continuar viviendo y registrando esta experiencia de la alfabetización poética desde esta pedagogía de la inmersión que tal vez, y en el mejor de los casos, pueda ser la apertura hacia nuevos modos de aprendizaje en diálogo con los métodos, aunque trascendiéndolos.
Consultas bibliográficas
• Cuesta, C. (2020). Didáctica de la lengua y la literatura, políticas educativas y trabajo docente: Problemas metodológicos de la enseñanza. Miño y Dávila.
• Meirieu, P., Cherigny, C., & Oliveras, A. (1992). Aprender, sí, pero¿ cómo? (pp. 30-39). Barcelona: Octaedro.
• Morin, E. (2020). La mente bien ordenada: repensar la reforma, reformar el pensamiento. Siglo XXI Editores México.
• Manganiello, Ethel M. (1973): Introducción a las ciencias de la educación, Librería del Colegio, Buenos Aires.
• Peñafiel, J. (2024). Educación inmersiva y metodologías activas. Fundación CIAPE. Chile. Disponible en: https://www.ciape.org/la-inmersion-en-la-educacion/
• UNESCO (2025). Informe sobre alfabetización y competencias para la vida. París: UNESCO.
Nancy Almassio es poeta, educadora e investigadora argentina.





























