Todo pasa tan de prisa,
que solo la estela alcanzamos a ver.
La inmanencia perdura
en el ocaso de los calendarios,
en la arruga que se aferra cada instante.
La horizontal, con su altiva longitud,
se expande sin tope alguno,
mientras la transversalidad
se agita en su frágil aparición.
La lejanía pone a prueba nuestra vista,
tu cercanía desafía mi dominio.
Nos faltan minutos y oxígeno,
la memoria de la piel es insuficiente
para retener cada instante,
y requerimos sabiduría para saber soltar.
Fuiste tú, con tu núcleo,
carnada precisa.
Fui yo, con mi ansia de poseerte,
de hacerte mía en cada trago.
Y ella, sorbiéndose a sí misma
en la barra de un destino predecible.
Fuimos semillas de lo eterno,
coincidiendo en el bar de la existencia.
Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta





























