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«Cartografía de la flama» de Abel Pérez Rojas es como tocar un lago de azogue, plateado y hermoso

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Foto: H. Congreso del Estado de Puebla / Facebook

Por Mireya Ramírez Martínez

Cartografía de la flama. Poemas de lo inmanente, el octavo de los libros del poeta Abel Pérez Rojas, equivale a tocar un lago de azogue, plateado y hermoso, que cede al contacto para que, al adentrarnos en la poesía, podamos reconfigurarnos, resignificarnos, de una manera nueva, gestada por nosotros mismos.

Pixeles de dopamina caen
como lluvia de espejismos,
placeres breves,
máscaras para la soledad y el miedo.

De pronto, un latido estalla,
rasga las amarras virtuales,
descubres que en tus manos hay vida
más allá de la luz aprisionada.

Quienes conocemos la poesía de Abel Pérez Rojas buscamos sus poemas porque, en su brevedad expresiva, nunca falta la reflexión filosófica ni esa forma de conectar con la belleza que, en muchas ocasiones, conmueve profundamente, transformando el sentir y el pensar del lector.

Cartografía de la flama. Poemas de lo inmanente permite que, a través de la musicalidad de las palabras, encontremos la identidad con nosotros mismos, el sentido de la existencia, la transformación personal, la conciencia y la voluntad para seguir la ruta.

En ocasiones, cuando —como casi siempre hacemos los lectores asiduos— buscamos encontrar claves, somos capaces de sumergirnos en textos o disertaciones amplias; pero la poesía de Abel Pérez Rojas logra decir mucho con pocas palabras. Esta economía del lenguaje no implica simpleza, sino síntesis.

Su tono introspectivo invita a no quedarse en esa orilla del azogue, sino a traspasarlo para descubrir lo que hay detrás, pues las preguntas existenciales provocan la reflexión y la toma del propio lugar en el mundo.

Vuele entonces la imaginación
como viento que erige puentes,
aves de luz libres
uniendo acto y conciencia.

Abres los ojos y escuchas
que la tierra, el aire y el agua te llaman.
Somos río, raíz, huella en lo infinito.

Junto con sus libros previos: De la brevedad al intento (2011), Provocaciones al impulso y a la razón (2012), Píldora Roja (2013), Resurgir de la cera (2019) y ReconstruirSE (2019), Mírame en mi poesía (2020) y Vecindario celeste (2023) el poeta, comunicador, académico y gestor cultural nos acerca una vez más a la poesía aforística, donde las ideas son expresadas de manera concisa y categórica.

Abel Pérez Rojas, mayo de 2025.

Sin menoscabo de su profundidad, su poesía no es hermética; resulta accesible para todo el público, pues utiliza un lenguaje directo y comprensible, con metáforas claras y sin excesiva ornamentación. Esto facilita su difusión en espacios amplios y su integración en proyectos culturales y educativos.

De esta manera, logra una vez más continuar con su trayectoria de fomento de la cultura de paz, hacer de la educación permanente una forma de vida y vincular a la comunidad a través de la poesía.

Su escritura siempre busca provocar conciencia más que deslumbrar; dialogar más que exhibir complejidad técnica, porque en sus versos no solo explora emociones y experiencias personales, sino que también actúa como herramienta de autoconocimiento y de diálogo con el otro y para el otro.

Por su trayectoria, Abel Pérez Rojas ha sido merecedor de premios y distinciones en España, Colombia, Chile y Argentina por su labor cultural y poética.