Por Javier Nolasco Pérez
De acuerdo con el DLE (Diccionario de la Lengua Española), colección se define como “Conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor”, por lo cual, un coleccionista es la persona que se dedica a recolectar y ordenar cosas o piezas (“joyitas” como comúnmente decimos en el argot). Corría el año 2020, aquel que quedó marcado por muchos de nosotros por la estrategia de permanecer todos en casa derivado de la pandemia del Covid-19.
Los primeros meses estuvieron llenos de incertidumbre para posteriormente obligarnos (si es que queríamos conservar la calma y salud mental) a adoptar hobbies desde el hogar. Ya en otro artículo compartí como inicié en el mundo del coleccionismo, pero con el paso de los años, he aprendido que coleccionar va más allá de “acumular, acaparar o comprar por comprar”, sino más bien, es un estilo de vida.
La diferencia entre ser un acumulador y un coleccionista radica en darse cuenta de que ni el espacio, ni el dinero son suficientes, por lo cual, te vuelves más selectivo a la hora de adquirir alguna pieza dándole una razón de ser y estar en tu colección por la historia y/o aventura que hay detrás de ella.
Dos filtros que cobran sentido y te ayudan a la hora de seleccionar la pieza que formará parte de tu colección:
● Si te gusta (es lo primordial)
● Si lo puedes comprar (importante).
En caso de cumplir con estos dos aspectos: ¡Bienvenido a la colección!
En los pasados días, aprovechando los días de asueto, me dispuse a rediseñar el acomodo de las piezas que tengo en mi estudio (autos a escala, figuras, libros, tazas de cerámica, separadores, rocas, pelotas de soccer y béisbol, monedas, billetes, imanes, consolas de videojuego y videojuegos). Es importante considerar reacomodar tu colección por si se requiere espacio y, una vez que detectes piezas que ya no tienen lugar en tu hábitat, es válido intercambiarlas y/o venderlas creando así una comunidad con personas afines a ti.
Dentro de la comunidad, lo importante no es competir o enaltecer egos por la mejor colección, sino más bien, disfrutarlo.
Por supuesto, también los coleccionistas hemos recibido comentarios tratando de desprestigiar este maravilloso mundo por temas como la edad, la profesión, la imagen que proyectamos con los demás, etc.
Stephen King escribió en uno de sus libros: «Escribir es una labor solitaria, y conviene tener a alguien que crea en ti». Partiendo de lo dicho por el gran maestro del terror, diría que en el coleccionismo, conviene tener a alguien que te apoye.
Tengo la bendición de contar con el apoyo de mi novia en este estilo de vida; cierro mi artículo de opinión citando sus palabras:
“Ser novia de un coleccionista es enamorarme de tu emoción. De cómo te brillan los ojos cuando hablas de algo que te gusta, de la paciencia que tienes para buscar cada pieza y del cariño con el que las cuidas. Sin darme cuenta, terminé queriendo eso que te hace tan feliz… porque viene de ti. Me gusta acompañarte, escucharte y verte disfrutar lo que amas. Y me encanta saber que así como cuidas tu colección, también sabes cuidar lo nuestro”.





























