Por Salvador Calva Morales
Como si en mí encarnara
un revolucionario,
mi ser se atreve a eso y más.
Miro de frente a los tiranos
y grito, pluma en mano,
por todos los seres vivos:
hombres y mujeres por igual,
sin distinción de credos ni colores,
mucho menos de género,
ropajes, máscaras o apariencias;
por todo ser de corazón viviente.
A todos ofrezco mi defensa y mi orgullo.
Los guiaré y les serviré hasta los confines;
llevaré mi mensaje hasta la muerte.
Defenderé a toda costa
sus derechos celestiales
y gritaré a voz en cuello:
¡El orgasmo es de quien lo trabaja!
¡Sí, señores!
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta






























