Si el alma se quiebra entre sombras y espinas,
si arde en la envidia su fuego cruel,
que sea la caridad la que ilumine,
suavizando el rencor con un beso fiel.
Que en vez de envidiar la dicha ajena,
florezca el don de la admiración,
pues ver en el otro grandeza y estrella
nos eleva el alma, nos da dirección.
La gratitud es un faro en la niebla,
un valor hoy ya perdido;
se ha hecho costumbre
recibir como un deber,
en lugar de un don sagrado.
Nos muestra el tesoro que ya poseemos,
en vez de anhelar lo ausente,
aprendemos a amar lo que sí tenemos.
La envidia corroe, nos ciega, nos hunde,
la caridad, en cambio, nos hace crecer.
Pues dar sin medida, con manos abiertas,
es hallar en el otro un nuevo renacer.
Seamos semillas de amor generoso,
dejemos que el bien nos guíe sin más.
Quien siembra en el mundo cariño sincero,
cosecha en su pecho la luz y la paz.
Que caiga la envidia, se extinga en el viento,
que quede en su sitio tan solo el amor.
Pues dar y admirar con un pecho sincero
convierte la vida en hermoso candor.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























