– La Historia Jamás Contada –
Una insidiosa tendencia recorre -como el conspicuo espectro (Gespenst) del Manifiesto de Marx y Engels-, el país desde hace 6 años: la LEGOCRACIA.
No, no me refiero a alguna agresiva campaña publicitaria del estimulante juego constructivista, sino a lo que en cierto modo es su opuesto cualitativo: la determinación de no construir más, empezando por la construcción de uno mismo a través del conocimiento y aprendizaje progresivos, tomando lo mejor o más conveniente de los otros e incorporándolo al esfuerzo por lograr los propios objetivos personales, familiares, vecinales, comunitarios, etc., es decir, el aspecto utilitario de la Educación.
Dicha tendencia es la de no instruirse más o ni siquiera lo mínimo y así, en esa especie de “estado de bienaventuranza” (?), de inocencia recuperada, encarar cuantas situaciones se presenten, por inesperadas o desconocidas que resulten, en una actitud temerariamente voluntarista de pronóstico reservado o, mejor dicho, bastante predecible, pero en el sentido del fracaso. ¿Pero que importa, si cuenta con el buen augurio del Presidente, santón (holy man) indiscutible para muchos de la Era sexenal?
Así que, para alcanzar la anunciada Regeneración de la Patria, es necesario primero purificarse renegando de todo lo que se creía saber, amén de hacerse el firme propósito de no volver a las mismas fuentes de conocimiento, contaminadas por el imperialismo yankee o el eurocentrismo, las bêtes noires de moda.
Pero mientras no hallemos otras o el providente -¿o providencial?- Gobierno no ponga unas más adecuadas a nuestra disposición, como habrá de serlo la “nueva escuela mexicana”, según afirman los panegiristas del Cuatrote (4T), tendremos que recurrir a nuestro leal saber y entender, convirtiéndonos también en legos profesionales, emulando al propio Guía espiritual del Movimiento, opinando y emitiendo nuestro dictamen sobre las más abstrusas materias sin que en realidad tengamos la mínima idea de qué se trata… Pero como la masa de creyentes tampoco, nuestras ocurrencias no sólo pasarán inadvertidas, sino que serán dadas por válidas e incorporadas a la “opinión pública”, el filón del cual viven las empresas encuestadoras, que ya no se sabe si son más que los políticos, sus clientes.
Así es como pasan las reformas y las afirmaciones sin fundamento, las cuentas alegres y toda la parafernalia propia de un “país de mentiras” -o fantasía, para que no suene feo- que incluso ya cuenta con su Ministerio (o Secretaría) de la Verdad, como en la pesadilla orwelliana.
No puedo dejar de referir aquí una anécdota que escuché por el ’80 u ’81 en el Café de la Casa de la Cultura:
Resulta que, al llegar a una población del Estado de Veracruz, quien la relataba se acercó a una concentración en la plaza del lugar. Era un meeting del Presidente López Mateos que informaba a los habitantes que el Gobierno federal había construido un puente que los beneficiaría. Pero alguien entre el público no le creía, pues se puso a gritarle: ”¡No es cierto!”. El Presidente, molesto por la interpelación, ordenó al militar que le cuidaba las espaldas invitar al inconforme al templete, quien accedió no sin antes prevenir a los cercanos de que si algo le pasaba, ya sabían a quién hacer responsable. Los vieron pues intercambiar algunas palabras y, ya de regreso, les contó que le dijo al funcionario que acababa de pasar por el lugar y NO había tal puente, a lo que éste, dándole una palmadita en el hombro, le respondió: “Mire, amigo: viaje menos y lea más”. Sin comentarios.
Resumiendo, sucede que veníamos de la tecnocracia de Salinas y Sucesores, S. A. de C. V., en que lo importante era la rentabilidad de las empresas a cualquier costo humano y ambiental, mitología nacionalista aparte. En cambio, para el actual régimen lo prioritario es preservar una pureza moral de corte religioso-conventual mediante el regreso a un fundamentalismo porfiriano-priísta idealizado, con los héroes y su liturgia por delante, tarea imposible con una población más instruida, conocedora y ambiciosa, consciente de las realidades y posibilidades de su época, por lo que la estrategia oficial es desalentar el conocimiento e incluso sabotearlo, a la vez que empodera las palabras y aún los actos de los LEGOS, los no instruidos, dondequiera éstos se encuentren y en los cuales se apoya para continuar y ampliar su labor de zapa.
¿Qué piensan ustedes?
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.




























