
Dionisio,
brindo en tu honor,
en medio de esta embriaguez
repito tu nombre,
honro tu presencia,
para que ilumines mis pasos
y eleves mi consciencia.
Que este vino que bebo,
símbolo de tu sangre,
me llene de luz, de pasión,
de entendimiento
y que en cada sorbo descubra
la existencia misma y sus misterios.
Me uno a ti
y a toda la naturaleza,
soy la uva que crece,
madura bajo el sol ardiente
y estalla en néctar divino
para celebrar mi presencia.
Bailo en tu rito sagrado,
donde la razón se disuelve,
donde el alma se libera
y la noche se llena de risas,
de cantos, de fuego, de vida…
Oh, Dionisio, dios eterno,
que tu espíritu nunca me abandone,
que el vino sea mi guía,
y la pasión, mi destino.
Así sea.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























