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El arte de buen morir

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ConoSer Bien

La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.”
Séneca

A lo largo de la historia, se ha tratado de regular la muerte producida de forma voluntaria, tanto la realizada por el propio sujeto, como la realizada por terceros, mediante normas que son un reflejo de las ideas imperantes en cada época. El derecho a morir es un concepto ético y jurídico que sostiene la libertad de un ser humano para acabar con su vida o para someterse a eutanasia voluntaria.  

El término eutanasia deriva de los vocablos griegos “eu” cuyo significado es “bueno” y de “thanatos” que significa “muerte”, por consiguiente, su significado etimológico es “buena muerte” o “buen morir”. Al paso del tiempo al término se le han ido atribuyendo diferentes significados como: “muerte rápida y sin dolor”, “muerte tranquila, fácil, suave, natural”, etc. 

En medicina la eutanasia es definida como la provocación intencionada de la muerte de una persona que padece una enfermedad avanzada o terminal, a petición expresa de ésta, y en un contexto médico.  

Las prácticas eutanásicas y el suicidio por motivos altruistas eran bastante frecuente en los pueblos primitivos observando tres categorías¹: 1. Suicidios de hombres una vez que han llegado a la vejez o son atacados por una enfermedad; 2. Suicidios de mujeres a la muerte de su marido; 3. Suicidios de clientes o servidores a la muerte de sus jefes.

Tanto en Grecia como en Roma, hubo defensores y detractores de la eutanasia. Platón en su libro III de La República afirma que “cada ciudadano tiene un deber que cumplir en todo estado bien organizado y habrá que establecer una legislación para el estado que cuide de los ciudadanos bien constituidos de alma y cuerpo, pero respecto a los que no son sanos corporalmente se les dejará morir”. 

Hipócrates se opuso a la eutanasia. Reconoció que los médicos, no tienen sólo el poder para curar sino también para matar. Por esta razón hizo que los médicos se comprometieran éticamente con el denominado Juramento Hipocrático: “Y no daré ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente.”  

Séneca, Epícteto y Marco Aurelio son tres filósofos estoicos cuya ética se fundamenta en que “el bien no está en los objetos externos, sino en la condición del alma en sí misma, en la sabiduría y en el dominio, mediante los que una persona se libera de las pasiones y deseos que perturban su vida”. Séneca, dice que “es preferible quitarse la vida, a una vida sin sentido y con sufrimiento”. 

El suicidio en un principio no fue condenado por el cristianismo, sino que incluso lo consideró como un gesto heroico, para escapar al deshonor o como una forma de aceptar el martirio. A partir del siglo IV, empieza a manifestarse en su contra.  

En el Renacimiento se produce un cambio de mentalidad, y en lo que se refiere a la eutanasia, a ésta se la relaciona con el buen morir en el sentido físico, como el último proceso de la vida del ser humano.  

Un ejemplo del buen morir es el texto escrito en latín, alrededor de 1415 y 1450, titulado Ars moriendi², “El arte de morir”, durante un periodo en el que la peste negra y los levantamientos populares estaban presentes en la sociedad, y que contienen consejos para una buena muerte y sobre cómo “morir bien” de acuerdo con los preceptos cristiano. Fue la primera obra de una posterior tradición literaria occidental de guías para la muerte. 

Francis Bacon en 1605 introduce por primera vez, la actual concepción de eutanasia: “la acción del médico sobre el enfermo incluyendo la posibilidad de apresurar la muerte”. Así mismo, David Hume, (1711 a 1776) justifica la eutanasia. 

Los Utilitaristas (siglos XVIII y XIX), con relación a la eutanasia, mantienen su posicionamiento “que será mayor el bien y la felicidad, tanto para el enfermo como para su familia, si se ayuda al enfermo a morir de una forma digna, que si se le ayuda a prolongar el sufrimiento”. La Revolución Francesa creó la tradición jurídica de la no sanción del suicidio que se refleja en la casi totalidad de la actual codificación penal. 

En 1920, Karl Binding y Alfred Hoche utilizan el término eutanasia, para proponer la muerte de personas social y económicamente inadaptadas como los enfermos mentales o minusválidos. Es a finales de 1939, cuando Hitler autoriza, por primera vez, la aplicación de la eutanasia, a un niño ciego, deficiente mental, y con sólo dos extremidades, que se encontraba ingresado en una clínica de Leipzig. 

En 1939 la Alemania Nazi aprobó una norma por la que se obligaba a informar a las autoridades, del nacimiento de niños con defectos físicos, y tres peritos decidían si el niño debía o no seguir viviendo. Poco después, Hitler dictó las normas legales que legitimaron la eutanasia en Alemania. Por primera vez en la historia, una autoridad política, emanada de unas elecciones democráticas, aprobaba la supresión de “vidas humanas sin valor”. 

En la actualidad el concepto de eutanasia se vuelve un tema tabú. En México la legislación sobre eutanasia distingue entre eutanasia activa y pasiva. La eutanasia activa aún no está permitida en ningún estado. Sin embargo, la eutanasia pasiva, es decir, el rechazo de tratamientos para alargar la vida está regulada en las entidades federativas de Ciudad de México,​ Coahuila,​ Aguascalientes, San Luis Potosí,​ Michoacán de Ocampo,​ Tabasco,​ Hidalgo,​ Guanajuato,​ Guerrero,​ Nayarit, México, ​ Colima, ​ Oaxaca, Yucatán, ​ Tlaxcala, Zacatecas, Veracruz de Ignacio de la Llave,​ Jalisco​ y Sonora. ​ 

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Asociación Por el Derecho a Morir con Dignidad³ (DMD) 2022, se evidencia que en México 7 de cada 10 mexicanos están a favor de la Eutanasia. Se está de acuerdo en que se prescriban los fármacos potentes no sólo para reducir el dolor fuerte (cuidados paliativos) y que el médico aplicara directamente una dosis letal de medicamentos para adelantar su muerte si padecieran una enfermedad terminal a fin de no seguir sufriendo 

Y usted, amable lector, cuál es su opinión: a favor o en contra de la eutanasia.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencias:

  1. http://www.ub.edu/ciudadania/hipertexto/evolucion/trabajos/0304/3/2.htm
  2. https://es.wikipedia.org/wiki/Ars_moriendi
    3.https://www.eleconomista.com.mx/arteseideas/7-de-cada-10-mexicanos-apoyan-la-eutanasia-o-muerte-asistida-20230601-0058.html