ConoSer Bien
“Un maestro no es aquel que solamente enseña algo, sino aquel que inspira al alumno a dar lo mejor de sí para descubrir un conocimiento que ya tiene dentro de su alma”.
Paulo Coelho
En nuestro mundo terrenal probamos y sentimos todo a través de nuestros sentidos. Tenemos cinco órganos sensoriales y a través de ellos recibimos la información. Los ojos son para la vista, los oídos son para la audición, la nariz para el olfato, la piel para el tacto y la lengua para el gusto. Esta es la forma en que percibimos día a día nuestro mundo físico.
Además de estos sentidos y en concordancia con las hipótesis propuestas por filósofos de la antigüedad, existe una sustancia sutil e inmortal de los seres humanos denominado alma.
Esta parte intangible que habita en el cuerpo nos da la capacidad de pensar y de sentir, es capaz de dar vida al organismo y es la esencia inmaterial que define al individuo y a la humanidad.
El concepto del alma significa un surgimiento de energía o fuerza vital para alcanzar deseos altruistas y la aspiración de acercarse al Creador, es decir, alcanzar la espiritualidad.
El alma ha sido uno de los conceptos que más se han tratado desde la antigüedad, tanto en la filosofía, como en la religión, y en muchas otras áreas del saber. Sin embargo, con el tiempo, el alma pasó a asociarse con la religiosidad y el misticismo.
Homero el alma la entendía como una especie de soplo (aire). Se trataba de la parte inmortal de todo ser, la que no muere y, por lo tanto, no está marcada por las etapas vitales del ser humano (nacimiento y vida).
Para Cicerón, “el rostro es el espejo del alma, y los ojos, sus delatores”.
La palabra “alma” proviene del latín ánima “aire, aliento”, y del griego psyché “principio de la vida”, que en sánscrito es “Atma” y en hebreo “nephesch”. La etimología de alma señala el principio por el cual los hombres y los animales pueden moverse por sí mismos.
Sócrates fue el primer filósofo en decir que “el alma es algo característico del hombre y es la sede del pensamiento y de los valores morales y que el cuidado de ésta es lo más importante para la vida”.
En la Biblia se dice que todos los seres humanos fuimos creados con tres partes: un espíritu, un alma y un cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23 – “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y vuestro espíritu y vuestra alma y vuestro cuerpo sean guardados perfectos e irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo”).
Se nos indica que¹: “El espíritu es la parte más profunda por el cual tomamos conciencia de Dios y tenemos contacto con Él (Juan. 4:24; Romanos 1:9). Así mismo, el alma es nuestro mismo yo (Mateo 16:26; Lucas 9:25), un intermediario entre nuestro espíritu y nuestro cuerpo; por ella somos conscientes de nosotros mismos y tenemos nuestra personalidad.
Nuestra alma es nuestra personalidad, quienes somos. Se considera al cuerpo como nuestra parte exterior, por él somos conscientes del mundo, contacta las cosas tangibles del mundo material usando nuestros cinco sentidos físicos.
El cuerpo contiene el alma, y el alma es el vaso que contiene el espíritu”.
Es en este mundo físico (terrenal) en donde el Ser humano debe vivir y desarrollar su labor, mediante un estado de conciencia normal y despierto.
Una de las escuelas del pensamiento (cábala) señala que el alma emplea tres maneras de manifestarse, una es mediante el pensamiento, con ella el alma se revela interiormente y mediante la palabra y la acción se muestra el alma de manera externa.
En esta realidad tangible y palpable el pensamiento juega un papel preponderante en la toma de decisiones ya que la acción de pensar requiere la evaluación de diferentes opciones para llegar a una decisión (argumentos a favor y argumentos en contra para la toma de decisiones).
La palabra pensar viene del latín pensare y ésta de pendere: “calcular”, “pesar” -en el sentido de comparar dos pesos en una balanza. El Diccionario de la Academia Española define pensar como: 1. Formar o combinar ideas o juicios en la mente. 2. Examinar mentalmente algo con atención para formar un juicio. 3. Formar en la mente un juicio u opinión sobre algo.
Además, define el pensamiento como la facultad o capacidad de pensar. El simple acto de pensar corresponde con el ejercicio intelectual de proyectar y enunciar imágenes, e ideas en la mente humana.
Según estudios científicos², la cantidad de pensamientos que generamos al día puede variar entre 6,200 y 70,000, de los cuales el 95% surgen de forma automática y de ellos, el mayor porcentaje son negativos (80%).
Este número puede verse influenciado por una serie de factores como el estado de ánimo, la edad, el nivel de estrés y la actividad cerebral en general. No todos estos pensamientos son importantes o significativos, y muchos de ellos pueden ser incluso negativos y afectar nuestra salud física, mental y emocional.
Un estudio publicado en el Journal Science² revela que las personas experimentan pensamientos repetitivos, como preocupaciones, estos no siempre son reales o verdaderos frecuentemente son solo imaginaciones que el cerebro se inventa y que, si no se cuestionan, la mente los acepta como verdades absolutas.
Al ser el pensamiento una manifestación interna del alma, y al buscar ésta la comunión con la divinidad, tratemos de evitar los pensamientos negativos ya que esto no será de beneficio para lograr la espiritualidad. Lo decía Descartes “Pienso, luego existo”
El “Pensar bien, hablar bien, actuar bien”, será, amable lector, la clave para alcanzar, de acuerdo con Aristóteles, el bien supremo, es decir, la felicidad.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
Referencia:
https://www.sabersinfin.com/articulos/historia/32257-los-21-gramos-del-alma-articulo#google_vignette
https://www.telva.com/bienestar/psicologia/2023/06/07/64804b0d02136e9d998b45b4.html






























