Por Salvador Calva Morales
Amar como perros, amar sin límites
Para muchos investigadores, el perro fue el primer animal domesticado.
Según un estudio publicado en Scientific Reports, hace aproximadamente treinta mil años, que el hombre logró domesticar a los lobos, dándoles la carne de los animales obtenidos en la cacería. Aquí algunos resultados sobre el estudio.
En el pasado, hombres y lobos competían por las mismas presas, pues se alimentaban de manera similar, pero no tardaron en unir fuerzas y dejaron de ser oponentes para convertirse en aliados.
Los lobos domesticados, fueron adoptando diferentes formas y conductas a través del tiempo, hasta convertirse en los perros que hoy conocemos, los cuales son mucho más sociables y cariñosos.
La historia de amistad entre humanos y perros es tan antigua que ahora hemos logrado comunicarnos con ellos, si bien no a través del lenguaje verbal, podemos entendernos a partir de tonos de voz y señas específicas.
Estos animales son capaces de expresar emociones y necesidades a través de una amplia gama de sonidos; ladridos, aullidos y su peculiar gañido que es equivalente al llanto en las personas.
Todo aquel que convive frecuentemente con un perro aprenderá, de alguna manera, a leer la postura, los movimientos, los sonidos y hasta la mirada de su can.
Esta relación ha tenido diferentes etapas en la historia. Al principio, fue compañero de cacería y rastreador de presas, a cambio de techo, calor y comida que nuestros antepasados brindaban a estos animales.
Ahora es empleado en diferentes tareas, como perros policía, rescatistas, salvavidas, lazarillos, detectores de droga, guardianes y hasta terapeutas físicos o emocionales; aunque principalmente se tienen en casa como mascota.
Con los años, parece que los canes desarrollan cada vez más su inteligencia emocional y se arraigan más y más a las personas. Por eso un perro es una manifestación de lealtad pura y amor incondicional.
No importa cuán terrible haya sido su día o qué tan cansado estén, estos compañeros te recibirán siempre con entusiasmo y con un inigualable movimiento de cola. Inclusive, cuando son maltratados, ellos pueden seguir dando muestras de afecto y protección a sus agresores, tal es su nobleza.
Los perros han adoptado muchas conductas de los seres humanos, y han aprendido tanto de nosotros que inclusive a veces parecen algo humanizados. Sin embargo, no debemos perder de vista que estos animales poseen sus propias características, hábitos y cualidades, y que no debemos tratarlos como se trata a una persona.
Hay algunas funciones biológicas que han ido cambiando de manera natural en ellos, por ejemplo que ahora son capaces de procesar el almidón y aunque la carne sigue siendo su plato favorito, actualmente puede digerir diversos alimentos de origen vegetal.
Pero de eso a que se trasladen en carriolas, se les haga portar ropa, zapatos y accesorios, se bañen en exceso, entre muchas otras acciones, hay una gran diferencia.
Humanizar a los perros, no les permite acceder a una vida más cómoda, por el contrario, pueden encontrarse sumergidos en un estrés constante.
Y una vez más nos topamos de frente con la egolatría del ser humano, quien piensa que todo debe asemejarse a él mismo, como si de un Dios se tratara. Realmente deseo que haya conductas que los perros no imiten de los hombres, pues dejarían de amar desmesuradamente como solo ellos saben hacerlo.
Nuestros antepasados veían a estos animales con una profunda admiración y lo reconocieron como guía espiritual del hombre. Dentro de la mitología Egipcia el Dios Anubis era representado con un can de color obscuro. Esta deidad ayudaba a las almas a trascender del plano terrenal al nuevo mundo.
Por su parte, la cultura azteca, en México, los atribuía al Dios Mictlantecuhtli. Se dice que era un perro de raza Xoloitzcuintle quien guiaba a las almas en su camino hasta el Mictlán.
Con esto nos queda aún más claro que la participación del perro en la vida humana ha sido crucial, no solo como compañero de juego, sino también como guía espiritual y pieza clave en diferentes labores.
Para muchos maestros iluminados, el perro es un excelente rastreador de maldad, por su capacidad para identificar energías negativas. Por esta razón, pueden descubrir enfermedades en las personas e inclusive manifestar las mismas afecciones de salud que sus amos.
En cuanto a similitudes entre canes y personas, definitivamente la esencia sociable de los perros es una de ellas. Cuánto nos alegra encontrarnos con un amigo que no vemos hace tiempo y cómo disfrutamos de una reunión o visita; todas estas manifestaciones de sociabilización son frecuentes también en los perros. Sólo observa cómo se persiguen y juegan dos cachorros en el parque. Cómo se cuidan entre sí en una manada. Además, el perro es una especie que disfruta de la compañía de otros animales e incluso puede formar lazos con otras especies.
Por otro lado, el sentido de pertenencia es también una de las principales similitudes entre perros y hombres. Cuando un perro es adoptado y llega a su nuevo hogar, ve en los miembros de la familia la manada perfecta; entonces asume la responsabilidad de protección, el cuidado y el acompañamiento.
El sentido de pertenencia hacia su familia es muy fuerte y les permite entregarse en cuerpo y alma a los humanos que le acompañan. ¿Has visto un perro cuidando de un niño o de un anciano? Parecen verdaderos guardianes.
No sé quién aprendió de quién este sentido de protección, pero es un lazo que no se podrá romper jamás. Un perro se vuelve parte de la familia, interactúa y se expresa como si fuera un hijo, o un hermano.
Y a veces, cuando todos abandonan, discuten y se rinden, son estos leales animales quienes permanecen; son los que más extrañan y sufren ante una ruptura o un desequilibrio en la familia.
Ellos son una muestra de lealtad y fidelidad. Dicen que un perro te seguirá hasta el fin del mundo, te acompañará hasta la muerte y después, te guiará cuando dejes el mundo terrenal. Cuando un miembro de la familia enferma, el perro se postra al pie de la cama; si un policía muere en la batalla, su perro permanece junto a su cuerpo inmóvil.
Sí, los perros pueden asemejarse mucho a los hombres, pero yo creo que ellos nos superan en nobleza. De ahí la urgencia de dejar de humanizarlos, pues ellos son perfectos tal y como son, y somos nosotros los que debemos aprender de ellos.
Tótem: Perro
Cualidades: lealtad, amor, protección y nobleza
*Este artículo forma parte del libro Etología y caractitud. El libro de los animales. Tomo I. Salvador Calva Morales. Universidad Mesoamericana. 2022.





























