Por Salvador Calva Morales
No pregunto quién las siembra
ni quién cuida su esplendor;
solo admiro lo que tiembla
cuando nace una flor.
Hay capullos que despiertan
con el alba de abril;
otros, plenos, me recuerdan
que el otoño es juvenil.
Si una rosa me acompaña,
nadie juzgue mi ilusión;
cada pétalo me engaña:
¿es jardín o corazón?
Quien descubra mi secreto
sonreirá sin explicar;
las flores guardan con recato
otro modo de amar.
Y si entiendes lo que callo,
ya no habrá nada que decir,
porque el amor se viste de tallo
cuando no se quiere descubrir.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta
































