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Entrevista a Matías Mauricio: “La poesía es como un amor, es recibir y recibir”.

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Por Nancy Almassio (Argentina)

Necochea, 04 de enero de 2026.-

Nancy Almassio (N.A.): Buenas tardes Matías Mauricio, gracias por acceder a esta entrevista para Sabersinfin y la Revista Filigramma del Círculo de escritores de Puebla. Teniendo en cuenta el título de este programa Poéticas del mundo, se impone la pregunta sobre las poéticas del tango. En referencia a ello, sabemos que el tango canción tenía como tópico “el amure”, “las desdichas de la milonguita”, pero en la actualidad ¿cuál es la poética del tango?

Matías Mauricio (M.M.): Qué pregunta compleja. En principio he de decirte que los temas son siempre los mismos, lo importante es cómo uno o una lo aborda en su contexto. El paso del tiempo, el amor, la muerte, la soledad, son temas que van rondando. Y ya que hablamos de libros y de poesía, voy a mencionar un libro que sacaron en el Centro Cultural de la Cooperación, que se llama Tango Post-2001, estallido social y nuevas poéticas, es un largo trabajo que hice en función, justamente, de la poética de la escena del tango actual. Pero, lo que hice en ese libro es un recorte dentro de la amplia y vasta temática que tiene la cancionística mundial, y en este caso la cancionística del tango. Yo siento que uno de los recortes que tomo en este libro es que estas letras de tango de la actualidad están tocadas por una ciudad mucho más veloz que una ciudad, o esto que nombraste del “amure, y pienso rápidamente en Pascual Contursi, con el primer tango-canción que se llamó “Mi noche triste”. Quiero decir, estamos en otra ciudad, una ciudad muy veloz, una ciudad violenta y también, hay que decirlo, en un mundo violento. Yo por ahí deslizo que están los desguaces de los gobiernos, las casas enrejadas, las políticas de género, todo eso la escena del tango actual lo está reflejando, una ciudad “babélica”, rápida, veloz. Considero que ese es el sello de la letrística de la escena del tango actual, pero, por supuesto, que se siguen escribiendo, y yo lo hago, tangos vinculados al amor, donde hay un abandono dicho desde otro lugar. También soy un romántico, un lírico, vengo de esos poetas de la década del cuarenta, así que, podemos decir que tengo un pie en lo social, en lo político-social, con letras que hablan de nuestra realidad, y por otro lado, también letras que están más vinculadas a lo lírico.

N.A.: Homero Manzi mencionaba a Carriego varias veces en sus tangos, en “Viejo Ciego”, en “El Último Organito”, entre otros ¿vos te inspirás también en Evaristo Carriego?

M.M.: Mirá, no me vas a creer, la otra vez en una entrevista que me hicieron en la 2×4, me preguntaban sobre mi ingreso en el tango y yo les conté de mi experiencia a mediados de los noventa. Esos eran tiempos donde no sabíamos de dónde agarrarnos y por suerte muchos y muchas fuimos al tango, al folclore, a nuestras raíces, justamente en un tiempo que se iba perdiendo sus raíces o nos querían vender el cuento de perder nuestras raíces. En esa época, yo leía mucho a Evaristo Carriego, a tal punto, que me hice una remera con su foto, así que, imaginate, un adolescente con una remera de Evaristo Carriego. Hasta el día de hoy yo no he visto a alguien con una remera de Carriego. Jugué a ser Evaristo Carriego, porque uno empieza como copiando. Nosotros tenemos un grupo de íntimos amigos, entre ellos Javier Arias, el director de la Orquesta Típica Misteriosa de Buenos Aires, después un querido amigo que está en París que se llama César Amanete que era el bajista de nuestro grupo, Bonfilio un bandoneonista Emiliano y nuestro grupo se llama Carriegos. Eso lo dice todo.

N.A.: Yo también crecí admirando a Evaristo Carriego. Repetía como un mantra la poesía “Tu secreto”:

¡De todo te olvidas! Anoche dejaste
aquí, sobre el piano, que ya jamás tocas,
un poco de tu alma de muchacha enferma:
un libro, vedado, de tiernas memorias.

Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido,
y supe, sonriendo, tu pena más honda,
el dulce secreto que no diré a nadie:
A nadie interesa saber que me nombras.

Ven, llévate el libro, distraída llena
de luz y de ensueño. Romántica loca
¡Dejar tus amores ahí, sobre el piano!
De todo te olvidas ¡Cabeza de novia!

Esta poesía me marcó y hasta quizá sea el motivo para que soñara con ser poeta… Carriego ha dejado huellas en muchos poetas, entre ello, como decíamos, en Homero Manzi.

M.M.: Evaristo Carriego tiene una gran influencia sobre Homero Manzi. En realidad, cada vez me gusta menos llamar influencia, sino que podríamos decir, inspiración. Evaristo Carriego, si bien nunca escribió una letra de tango, salpicó la letrística del tango, porque es el que vislumbra al barrio, así como Borges vislumbró los cuchilleros de la zona de Palermo. Borges, además, tiene un libro, un ensayo que se llama Evaristo Carriego de 1930, que lo recomiendo, con un trabajo muy interesante sobre Evaristo Carriego, que lo que hizo Borges ahí, fue posicionar a la figura de Evaristo Carriego, que estaba, no digo olvidada, pero necesitó de Borges, un hombre que venía creciendo lentamente, pero con mucha fuerza. Borges también, como lo hizo en su momento Leopoldo Lugones, cuando escribió el ensayo El payador, (se llamaba así ese ensayo), pero que era sobre Martín Fierro y lo posicionó a escala nacional. Borges hizo lo mismo con Carriego. Como expresé anteriormente, salpicó la letrística del tango y todos lo citábamos. Todos de algún modo somos una continuidad, un bracito de Evaristo Carriego.

N.A.: Es admirable la autoridad literaria y la elocuencia de Jorge Luis Borges para posicionar a los escritores de su época a través de sus ensayos o reseñas críticas. La palabra autorizada de Jorge Luis Borges ha posicionado a muchos escritores, pero también ha criticado algunos aspectos de las poéticas. ¿Borges criticaba al tango canción?

M.M.: Sí, incluso Borges también tuvo críticas con Carriego más adelante. Alguna vez deslizó que si bien no se arrepentía de haber hecho ese gran ensayo sobre Evaristo Carriego, su madre le habría dicho “ no tenés que ir por ahí”, significando que Carriego era un poeta menor, que tenía que ir por otras épicas. Efectivamente, Borges amaba los tangos anteriores, o sea, los “para-tangos” o los tangos amilongados, donde la lírica, porque sobre todo Borges hacía hincapié en la lírica, no era una lírica “llorona”, esa que a partir de Noche triste empieza. El tango empieza como a llorar, a lamentarse, mientras que los tangos anteriores eran tangos de épica, de reivindicación de los malevos. Eso que Borges tanto siguió y continuó. También muchos tangos con comicidad, algo que a partir de Mi noche triste fue mermando. No quiero decir que no haya, a lo largo de la historia, incluso en la escena del tango actual, tangos con ribetes humorísticos, pero se fue perdiendo. Así eran los tangos nacientes. Esto que decías de la figura de Borges, el peso de Borges o de Leopoldo Lugones, que eran animales políticos y animales poéticos y como sabía que este encuentro está relacionado con México, quiero referirme a un libro que para mí ha sido una joya. Es un libro de Octavio Paz que también era un hombre que movía la aguja de la nación, como también su padre, Adolfo Reyes. Son dos figuras que yo las tengo siempre presentes. Eran figuras que trascendían la poética, marcaban la dirección, el camino, o por lo menos en una vertiente dentro de la nación.

N.A.: El doctor Abel Pérez Rojas, director de Sabersinfin y coordinador de este programa, cuando entrevistamos a argentinos, les solicita que nombren a cuatro poetas mexicanos, y el primero que nombran siempre es Octavio Paz. Vos nombraste dos, ya casi aprobaste el examen.

M.M.: No es un poeta, pero puedo mencionar al compositor Arriola. Y ya que estamos en el cuarto, aunque es medio mentirita, porque es colombiano, pero vivió muchísimo tiempo en México, Álvaro Mutis. Lo recomiendo porque, además, era muy íntimo amigo de Octavio Paz.

N.A.: Hablabas de tangos cómicos, tangos sentimentales, el tango confesión…En la actualidad, ¿sigue vigente esta clasificación o han surgido otros tipos de tango?

M.M.: Como dijimos al inicio de la entrevista, los temas son los mismos y la recreación de estos tópicos siguen existiendo. En la actualidad, hay muchísima producción letrística y de artefacto canción del tango. Por ejemplo, hace poquito acaban de sacar los cincuenta discos fundamentales del tango, pero se quedaron cortos porque hay como trescientos discos por año. Alguna vez se hizo comparación con otras épocas, incluso época dorada. En este tiempo, posiblemente, por la facilidad que uno tiene para grabar, no desde los aspectos económicos, pero sí porque uno desde su computadora o, en un mini estudio, puede grabar, es que hay muchísima producción. Por lo tanto, la lírica del tango sigue siendo súper amplia. Por supuesto que no tiene la difusión que tuvo en su momento y ya no es una música popular, teniendo en cuenta lo popular del consumo de la gente. Está muy silenciada, la escena del tango actual es más periférica o más de resistencia, pero todo el tiempo hay grupos tocando en vivo. Hablo en principio de Buenos Aires, de Capital Federal, pero también sucede en Rosario, en Mendoza, pero acá hay milongas todo el tiempo, a todo horario y muchísima producción a nivel poético de letras de tango.

N.A.: Cuando mencionás el lugar del tango en la periferia o desde la resistencia, podríamos pensar que el tango prácticamente ha completado un ciclo y está volviendo como a sus orígenes, al lugar de la resistencia, a ese lugar de algunos, de las minorías, a un círculo casi privado de los que resisten y quieren seguir escuchando los temas, ir replicando los tópicos y estudiando el tango para que siga vivo. Quizá, sea el mismo camino de la poesía y como dice el poeta Horacio Armani en su poema “El sueño de la poesía”: Pero la poesía –inasible victoria– debe continuar/aunque el sueño de la poesía haya acabado. ¿Podríamos parafrasear estos versos refiriéndonos al tango?

M.M.: Sí, por supuesto. El tango no va a morir nunca, nos trasciende, o sea, se va a ir cuando se vaya al mundo. El otro día pensaba: ¡qué increíble que se esté bailando ahora en una milonga Griseta, un tango que cumplió más de cien años y que sea un tango actual, se está bailando ahora, se están abrazando con esa obra. ¡Mirá si no va a ser perdurable este género, que vuelvo a decir, tiene sus continuidades y ahora, vuelvo a repetirlo, quizás desde un lugar más periférico, desde un lugar con no tanta vidriera para la matriz de consumo a escala nacional! Sin embargo, la producción no merma, es muchísima producción la que hay y solo hay que echar luz sobre eso para que sea visible.

N.A.: Con respecto a esta vida del tango que va girando en la plenitud o en el ocultamiento, hace unos días asistí, en la Academia Argentina de Letras, a la presentación del libro Canciones de Moda y el Dr. Oscar Conde (Co-autor) explicaba sobre la recopilación de artículos periodísticos del diario La Crítica de Enrique González Tuñón sobre el no tango, canciones que estaban de moda y que no eran específicamente tangos. En esta categoría de no-tango incluían a las milongas o a los valses. ¿Considerás que está esta clasificación en tangos y los no-tangos? ¿Es una categorización teórica?

M.M.: Sí, es una definición de José Gobelo. La definición de paratangos hacía referencia a estas especies musicales que están dentro del género tango como el vals, la milonga, el foxtrot, la ranchera. Nosotros acabamos de sacar un disco triple con la Orquesta Típica Misteriosa de Buenos Aires y dentro de ese repertorio hay un foxtrot o fostro que era una especie musical pero tuvo mucho auge en los años ´20 y en los ´30, así que quisimos recrearlos. Pero, sobre todo, ahora, se hacen tangos, valses y milongas, tangos. El libro de Oscar Góndez es sobre Enrique González Tuñón y las notas que hacía en crítica, cómo él invencionaba, ampliaba, por ejemplo, un tango o un vals y lo recreaba con su invención, también hablando de los silenciados, periféricos, un nombre muy importante, uno de los primeros, si no el primero, que se metió de lleno en el género tango desde el lugar más desde lo periodístico, muy importante. Sin embargo, recordamos más a su hermano. Él murió muy joven, pero es una figura muy importante para la poética también.

N.A.: Ingresamos en un tema que me apasiona, el dialogismo entre la literatura y la crítica literaria, su interrelación, su retroalimentación. Hemos conversado sobre Borges y su jerarquización a la obra de Carriego, hemos nombrado a Enrique González Tuñón y sus reseñas periodísticas, escritores que realzan el trabajo, la labor del poeta. Sin la reseña, sin la crítica quizá el lector o el oyente no prestaba atención tanto porque se focaliza, se destacan frases, versos, se amplían, en el caso de Tuñón, las historias y contexto para cada una de las piezas musicales. Eduardo González Tuñón publicaba cada domingo, a doble página, esos relatos maravillosos donde cobraban vida a los personajes de las “Canciones de moda” en la Buenos Aires de los años 1925-1931.

M.M.: Exacto, sí, el artefacto que armaba es fabuloso y vuelvo a lo mismo, es un medio más para acercar, como bien decís, este género a la gente, el disco lo hacía a su manera, las revistas, tengo Colecciones de El alma que canta. Tuve dos grandes maestros, los dos poetas, uno fue investigador Roberto Selles y el otro gran poeta Eugenio Mandrini. Ellos han sido como mis padres, más allá de mi padre de sangre. Roberto Selles me ha dejado algunas revistas de El alma que canta, una revista que comenzó en 1916 y llegó hasta 1961. En ella, se publicaban letras de tango, poesías del lunfardo, lugares donde se podía ir a aprender a bailar o a escribir. Toda esa información llegaba hasta el hogar de los lectores: ¡cómo no ibas a aprender las letras, cómo no ibas a quedar después a comprarte el disco, las fotos de los artistas! Nosotros escuchamos las obras pero esa gente tiene un rostro. En las revistas aparecía la cara de Manzi, la cara de Discépolo, la cara de José María Contursi, la cara de Cátulo Castillo. Le ponían rostro y palabra a estas figuras y el lector las quería como estrellas, como estrellas del espectáculo. Considero que ello, invitaba al consumo. La importancia de la industria cultural del consumo para que un género pueda posicionarse y tenga llegada fue fundamental. En esa época sin redes, el que no iba a ver la orquesta en vivo, no tenía oportunidad de conocer a los compositores, a los músicos, a los cantantes, y de esta manera, podía identificarlos.

N.A.: En 1910 entra el bandoneón al tango, un instrumento que le da nombre, Band, su creador, ¿En la actualidad han ingresado nuevos instrumentos al tango o seguimos con la misma conformación de la orquesta típica?

M.M.: El formato de orquesta típica sigue existiendo, pero hay pequeñas innovaciones desde ya hace 15 años o, 20 años porque esta escena del tango actual ya tiene 25 años. Se puede estudiar, analizar, pensar que la época dorada del género se marca del 1.936 al 1.955. Como vemos, son menos años que esta supuesta escena del tango actual o del tango del siglo XXI. Ya son 25 años. En estos años han aparecido, se han sumado algunos instrumentos que ya lo había hecho, por ejemplo, Piazzolla incorporó un sintetizador. Al bandoneón se le agregaron pedales, como los que se agregan a las guitarras para generar otros sonidos. Hay una orquesta que ya no es más la orquesta típica que era en su momento, la Fernández Fierro, una de las orquestas más importantes para nuestra escena, de los que ingresamos al tango a mediados de los ´90, que tiene un solo bandoneón pero que antes tenía cuatro. En la actualidad tiene un solo bandoneón, pero con pedales que generan un efecto como si fueran cuatro bandoneones con delay. Hay también agrupaciones que tienen trompetas, saxos, ukeleles. Es decir, hay de toda clase de instrumentos que de algún modo ya estuvieron en los ´20. En la década del ´30 ya había batería como las hay en la actualidad. En fin, no hay nada nuevo bajo el sol, se van renovando el ciclo del tango.

N.A.: Hablemos de tus letras: “Un cielo y un jazmín” es un vals que está subido a páginas de internet. También se encuentran disponibles las partituras para guitarra. ¿Quisieras compartir alguna poesía-canción de tu autoría?

M.M.: Voy a leerte un valsecito que hice hace mucho tiempo. Yo soy el letrista y el compositor, en este caso, es Edgardo Acuña. Si bien toco instrumentos de música, no leo música y tampoco compongo. Soy bien del oficio puro de letrista.

N.A.: ¿Cómo se lleva adelante esta tarea compartida de creación de la letra y la música de una canción? ¿Primero va la letra, después va la música o se crean simultáneamente? ¿cómo hicieron con Edgardo Acuña, en este vals?

M.M.: En este caso estaba primero la letra. Quienes conocen de letrística, lo pueden percibir porque yo trabajé esa letra con metros, medidas versales regulares, si no me equivoco son alejandrinos, versos de catorce sílabas. Es un valsecito de hace muchos años, debe tener como unos dieciocho años ese vals. Pero fíjate que uno va creciendo y va asentando ideas, hasta el punto de que, prácticamente ya no escribo letras si no tengo previo la música.

N.A.: Justamente, los músicos opinan que es muy difícil crearle la melodía a una letra ya que una tarea muy compleja poder hacer coincidir los compases, los tiempos, el formato del género musical a la versificación del poema o letra de la canción. ¿Cuál es el secreto de letrística?

M.M.: El secreto es que yo escucho canciones desde que nací, como todos, pero de manera muy obsesiva. Puedo decir que tengo oído musical. Vengo trabajando mucho con Javier Arias en una reciprocidad donde yo opino sobre sus melodías y él lo hace sobre las letras. No me resulta difícil ponerle palabras a cualquier tipo de melodía. Ahora que sea bueno lo que pongo es otro tema. Lo que quiero decir es que no me resulta difícil acentuar bien a la propuesta del músico, pero sobre todo la intención mía de ya no escribir letras primero para acercarse al músico, sino al revés, es que yo creo que la canción se sostiene con la melodía. Una buena melodía puede soportar una letra flojita, pero si yo tengo una letra muy bien construida, que no puede ser mía, digo cualquier letrista, una letra espectacular de Cátulo, Castillo, de Discépolo, se la das a un melodista que no crea una buena melodía, se cae la canción. Al revés no sucede. Hay ejemplos de Gardel que grabó letras horribles y sin embargo uno las memoriza porque tiene buenas melodías.

N.A.: Si alguien que está escuchando en Puebla, en Necochea o en Buenos Aires y quiere ser letrista, ¿qué consejos le darías? ¿dónde puede estudiar la carrera? ¿cuáles son los tips para ser un buen letrista de tango?

M.M.: Esto tiene una historia larga. Los que primero empezaron a dar estos talleres fueron los hermanos Expósito. Homero Expósito y Virgilio Expósito que lo daban de manera particular y también en SADAIC, en los años 60. Luego, a partir del 2000, empezaron a aparecer algunos talleres. Por ejemplo, uno en la Academia Nacional del Tango, del cual yo fui de la primera camada. Tenía docentes Alejandro Schuerman, Raimundo Rosales, Eugenio Mandrini, Héctor Negro, un gran poeta de los años 60-70 junto con Eladia, el mismo Ferrer, que han sido también maestros. Yo he aprendido de Negro, he aprendido de Horacio Ferrer. Ese taller se llamaba “Seminario de Letristas Homero Espósito”. Yo llegué a coordinarlo varios años, pero después me surgió una oportunidad de dar clases en el CETBA, el Centro Educativo del Tango de Buenos Aires, donde doy un taller de letrística, hace muchos años. Es un taller gratuito que se dicta en Capital Federal. Tiene una duración de un año, mientras que el Seminario de Formación de Letrística eran tres años. Ahí lo que vemos es versificación y poética, es decir, cómo medir bien los versos, cómo ponerle los versos a una melodía, y después las herramientas de la poesía universal que pueden ser aplicadas para la canción. Porque a mí me gusta, a veces, diferenciar, y siempre digo que no es de manera peyorativa, el oficio del letrista y el del poeta de la canción. El poeta de la canción, con estas herramientas de la poesía universal, puede generar una letra con ribetes, con ramalazos de poesía, y ofrecernos esa canción con metáforas. Mientras que el letrista va por un lenguaje más allá. Esto no quiere decir que un letrista no te conmueva,

N.A.: Cuando hacés la diferenciación entre el letrista y el poeta de la canción, pienso en el mejor verso del lunfardo “campaneando un cacho de sol en la vedera” del tango “El Ciruja”, de Francisco Marino, según el profesor Oscar Conde catedrático del Seminario Poéticas del Tango de la Universidad Pedagógica Nacional. Eso sería lo que vos querés expresar del poeta de la canción, este que logra los mejores versos, los que buscan las imágenes literarias para poder significar y dar sentido, y no simplemente preocuparse por la métrica. ¿En este caso, Marino sería un poeta de la canción?

M.M.: Para responder, te voy a poner ejemplos. Homero Expósito, tiene un tango “Trenzas” que dice:
Trenzas,
seda dulce de tus trenzas,
luna en sombra de tu piel
y de tu ausencia.
Trenzas que me ataron en el yugo de tu amor,
yugo casi de blando de tu risa de tu voz…
Fina
caridad de mi rutina,
me encontré tu corazón
en una esquina…
Trenzas de color de mate amargo
que endulzaron mi letargo gris.
¿Adónde fue tu amor de flor silvestre?
¿Adónde, adónde fue después de amarte?
Tal vez mi corazón tenía que perderte
y así mi soledad se agranda por buscarte.
¡Y estoy llorando así
cansado de llorar,
trenzado a tu vivir
con trenzas de ansiedad… sin ti!
¡Por qué tendré que amar
y al fin partir!
Pena,
vieja angustia de mi pena,
frase trunca de tu voz
que me encadena…
Pena que me llena de palabras sin rencor,
llama que te llama con la llama del amor.
Trenzas,
seda dulce de tus trenzas,
luna en sombra de tu piel
y de tu ausencia,
trenzas,
nudo atroz de cuero crudo
que me ataron a tu mudo adiós…

Ahí hay un poeta de la canción que trabaja con infinidad de figuras, la metáfora, la sinestesia (las trenzas de color de mate amargo), con los oxímoron, la oposición, la paradoja, los opuestos (trenzas de color de mate amargo que endulzaron), algo amargo que endulza la seda dulce, la sinestesia, (lo blando de la risa y de tu voz), utiliza también la parte por el todo (me encontré tu corazón en una esquina), el sinécdoque (para nombrarla a ella nombró un atributo, el corazón). Ahí hay un poeta de la canción, un hombre que sabía muchísimo de preceptiva literaria, estuvo a punto de recibirse en filosofía y letras, y por otro lado, tenés “campaneando un cacho de sol en la vedera”, que es un lenguaje más llano, pero sin embargo una sensibilidad y un sentido de lo popular necesario para la canción. Por eso, estos grandes maestros lograban un equilibrio entre la poesía “ culta” y la poesía del barrio, lo sencillito, las palabras que utilizamos siempre. Quizá el que mejor hizo eso fue Celedonio Flores y el mismo Manzi, quienes tienen un pie en la poesía, que están casi más cerca de la poesía del libro, pero son poetas de la canción.

N.A.: Con respecto, a la belleza del verso con el lunfardo no es la misma belleza de esta poesía casi lírica. En el tango de hoy o en los para-tangos, ¿sigue presente el lunfardo?

M.M.: Sí, sí, no con el peso y la reiteración que tenían otros tiempos, pero sí, por ejemplo, se nos murió hace unos años, en 2009, un muy buen letrista que se llamó Jorge”Alorsa” Pandelucos. Él tenía letras con muchísimos vocablos del lunfardo y muy bien puesto. Digo esto porque los que trabajamos en los talleres de letrística, a veces decimos, ¿se animan a escribir una milonguita, un tango en lunfardo? Pero la intención es que no estén incrustadas esas palabras en lunfardo, que no suenen forzadas. Es decir, que, si pongo la palabra “bulín” o “percanta” o “amure”, que estén justificadas para que no sea un arquetipo de aquellos tangos o algo que fue puesto a presión. Tengo por ahí una letra que le escribimos a Pugliese:
San Pugliese
De zurda y sin un mango se me hace don Osvaldo
que andás por calle Humboldt arriando un aluvión
de tangos enyumbados que van a contramano
de un mundo enajenado sin fe ni convicción.

Sabés, a Buenos Aires le falta tu misterio,
tu mística tanguera que hacía delirar.
Por eso yo te pido “santito” en este infierno
¡chuceame a los que quieren mufarnos la ciudad!

San Pugliese
antimufa, milonguero.
Protegenos
de la envidia y el rencor.
Que hoy tus tangos
son el alma del asfalto,
son el cuore y el infarto
de un país en rebelión.

Mi abuela me contaba que allá, en los cuarenta
las pibas se empilchaban de luz el corazón,
soñando que una noche al ritmo de tu orquesta
algún zorzal de barrio les cante tu canción.

Ya ves, a nuestro pueblo le jode el ninguneo
de ver que nos gobiernan los hijos de Caín.
Por eso yo te pido “santito” en este infierno
¡chuceame a los que quieren mufarnos el país!

Yo uso palabras del lunfardo que no están forzadas, me salen porque las tengo en la sangre.

N.A.: Pasemos a tu nueva obra Icónico y Barrial. Cómo fue el proceso creativo, cómo nace, dónde podemos escuchar a Icónico y Barrial y disfrutar a cada una de sus canciones?

M.M.: Icónico y Barrial es un trabajo que nos llevó, desde que comenzamos a componer las canciones, más de cinco años. La pandemia que fue tan feroz con todos nosotros y con todas nosotras, de algún modo al parar un poquito el aceleramiento de la vida, nos permitió a Javier Arias, el compositor y director y pianista de la Orquesta Típica Misteriosa de Buenos Aires, y a mí, desde las letras, empezar a generar una obra con más cuerpo. Nosotros venimos escribiendo desde los ´90 juntos. Pero los discos de la Orquesta Típica Misteriosa de Buenos Aires, que los súper recomiendo, es una orquesta muy milonguera, que ha viajado muchísimo al exterior, son representantes de la escena del tango actual. El repertorio de ellos es un repertorio milonguero, circula mucho en las milongas. Con Javier hicimos canciones que aparecían dos o tres dentro de sus discos. Pero decidimos ampliar nuestra obra y fue tanto que se nos volvió un disco triple, el primer disco triple de la historia del tango. Estamos como muy felices con eso. Lo hicimos también en función de que era una vuelta de tuerca, para innovar o provocar. ¡Faltaba un disco triple y acá lo tienen! También fue una obra pensada para que circule en las milongas, porque muchos milongueros y milongueras bailan generalmente el repertorio de los años ´20, ´30 y ´40. Muchos no se animan a bailar el repertorio del tango actual, por varios motivos: por desconocimiento o por no salir de la zona de confort. Por otro lado, porque hay agrupaciones del tango actual que su música no está tan ligada rítmicamente a los grandes tangos milongueros. Icónico y barrial está pensado para ser bailado y para ser escuchado también, pero es un poquito esto que nos pedían siempre los bailarines y los DJs. Tenemos el disco de tango actual que se puede bailar y además, que está disponible en Spotify, en YouTube. En él hay milongas, valses, foxtrot y por supuesto tangos, también hay algunos recitados y tangos instrumentales. Estamos muy felices, está teniendo una repercusión muy linda, porque que pueden ser bailados y porque tiene un seleccionado de lujo en las voces. Quienes cantan en este disco son las voces más importantes de la escena del tango actual: Lidia Borda, el Chino Laborde, Cucusa Castielo, Carlos Rossi, Eliana Sosa, Julieta Lazo, Sandra Luna, Black Rodríguez Méndez, que es el cantante de La Delio Valdez, una agrupación que se basa en la historia de la obra. Ellos son las voces más representativas de estos 25 años.

N.A.: ¿Dónde lo grabaron? ¿Dónde se graba tango hoy en Buenos Aires?

M.M.: Nosotros nos dimos un lujazo, lo grabamos en Estudios Young, que queda en el barrio de Balvanera. Yo vivía antes muy cerquita de ahí. Allí grabó Piazzola, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, Fito Páez, Luis Alberto Spinetta, Charly García, entre otros. Nos dimos el lujo de grabar en ese estudio, y las voces las grabamos en el barrio de Once, en Eleven Palace Studio (algunas voces que también se grabaron en Young). En Buenos Aires hay un montón de estudios, pero ese es un estudio “icónico”, Young es icónico. En él se grabó María de Buenos Aires, de Piazzola y Ferrer, y los mejores discos de García y de Spinetta se grabaron también ahí.

N.A.: El que quiera escuchar entonces tangos actuales, con letras actuales y melodías actuales, pero respetando la rítmica del tango tradicional, pueden en Spotify buscar a Icónico y Barrial, y ahí los va a encontrar. ¿Cuántas canciones podemos escuchar en este primer disco triple de tango?

M.M.: Son veinticuatro. Hay ocho tracks, ocho temas por disco. Estamos muy contentos. También en este tiempo donde la producción siempre es mínima, o se saca un simple y nada más. Nosotros quisimos seguir como a contramarcha, a lo grande.

N.A.: Lograron un proyecto para que tengan para bailar en la milonga, ¿cuánto tiempo será para bailar, como dos horas de baile con las veinticuatro canciones?

M.M: Sí, los bailarines tendrán mucho para bailar. su tiempo. Para responder a tu solicitud, te voy a recitar una milonga que está en este disco, que habla de cómo nosotros, nuestra generación, ingresamos al tango, a mediados de los ´90 y principios del 2000. El “menemato” y el estallido social del 2001 generó un vacío existencial en nosotros. Y, por ejemplo, los músicos de rock que nosotros seguíamos, se vendieron un poquito al mainstream, ya no eran tan revolucionarios. Y nos fuimos a la época del abuelo, a los tangos. Descubrimos todo ese mundo que nos fascinó. Y acá también un poquito en ese pie de lo popular, porque vas a sentir que es una letra sencillita, pero a la vez, tiene una verdad, una verdad poética, que a veces no está acompañado de la figura poética, sino de algo que sale del corazón.

N.A.: La poesía justamente es eso, lo que has escrito desde tu alma. Dice Rafael Felipe Oteriño, que la poesía es el habla del alma. Tu poética del tango es eso, la voz de tu alma.

M.M.: Te comparto mi letra:


Yo soy de la vieja escuela.
Soy de la generación
de la birra en la vereda
y el indio en la rock and pop.
Lloré cuando a Maradona
lo sacaron del Mundial.
Lloré cuando el menemato
nos dejaba sin morfar.
Y poco a poco fui prestándole
atención a los silbidos
del abuelo en el galpón,
a los vinilos de Corsini, de Gardel,
a los primeros bandoneones que escuché.
Y vi a la fierro que eran pibes
como yo allá en San Telmo
con el piano en el cordón
y el tango empezó a abrazarme,
Piazzolla, el polaco y yo.
Y dale que nunca es tarde
Alorsa, Merello y vos.
Del cosmos Spinetteano
yo aprendí lo que es amar.
Y el mundo discepoleano
me enseñó a filosofar.
Yo soy de la vieja escuela,
de ese barrio que se fue,
de murgas en las veredas,
de timba en el almacén.

N.A.: Es una letra que nos permite hacer un recorrido por nuestra Argentina. A los mexicanos, a los poblanos, a los latinoamericanos que están leyendo tienen la oportunidad de hacer un recorrido por algunos barrios porteños, por nuestro deporte, por nuestra cultura, nuestros mejores artistas. Nombras a músicos como Luis Alberto Spinetta, El Indio Solari, la Rock and Pop. Como decíamos, para los extranjeros, deberíamos hacer notas al pie para que puedan comprender el sentido de la letra de este tango tan hermoso que has escrito.

M.M.: Es lo que íbamos hablando. Hubo un montón de tangos que hablaron de ese tiempo pasado, mi tiempo pasado. Son los mismos temas, nada más que uno lo va aggiornando, no forzosamente, sino de lo que acontece en nuestra vida, en nuestra adolescencia, aquí y ahora.

N.A.: La última pregunta, ¿qué te llevas, qué nos dejas de este programa Poéticas del Mundo #4, desde Necochea para Puebla y toda Latinoamérica, te están escuchando.

M.M.: Me llevo la posibilidad de abrir el juego de la poesía argentina, mexicana, a la poesía universal, de abrir este espacio para nuevas voces y siempre se aprende también de los interlocutores. Les dejo mi intención de inocularles poesía, lo que más puedan, en este tiempo donde está un poquito bastardeada, hay que decirlo, la poesía, acercarle este amor. Los libros, son como hijos míos y padres, que me acompañan tanto, me han ayudado en situaciones duras que nos tocó vivir, en pérdidas, y ahí uno ha aferrado los libros leyendo lo que hemos crecido, la apertura que nos permitió el lenguaje. El fuego, la rueda y el libro son los tres mejores inventos del ser humano. Son invencibles esos elementos y ahí está el libro. Mi intención es inocularles el amor por la poesía, que vayan, que la visiten. Siempre hay un poeta que te están esperando, si un libro no te interesa, dejalo y andá por otro, que ahí estará siempre, con los brazos abiertos. Siempre la poesía es como un amor, no hay maldad ahí, ni siquiera los poetas malditos, no hay maldad, es siempre recibir y recibir.

N.A.: Matías, estoy encantada con este programa, es un placer escucharte, las palabras tuyas son totalmente coincidentes con mi pensamiento: la poesía está hecha con las palabras verdaderas, que la poesía es el habla del alma, y sí, es lo que se exterioriza espontáneamente con la total verdad y transparencia. La poesía es el uso de las palabras para hacer el bien, como puente para la construcción de la paz, y en esto van también las canciones, que obviamente hablan de amor. El amor es el sentimiento universal que une a los sujetos, y es también lo que salva al mundo, porque una emoción, un sentimiento, la afectividad hacia los otros, o hacia los objetos, o hacia la vida misma, es lo que nos sostiene. Sabersinfin es este portal que está abierto a todos los que deseen hablar de poesía y en este programa en particular vamos construyendo este mapeo de las poéticas del mundo. Hemos presentado a las Poéticas del lunfardo, de la Murga porteña, de las tecnologías y la IA, del folklore y del tanto. En el año 2026, seguiremos conociendo más poéticas que coexisten en la Argentina, en México, en Guatemala, en Uruguay, Chile, Perú, países donde están sintonizando este programa que es iniciativa de #Poesíaalasocho Poéticas del mundo Gracias por este año compartido y cerramos la entrevista con la poética del tango.

M.M.: Comparto el poema Vuelve el tango del autor Jorge “Alorsa” Pandelucos, poeta que incluye vocablos del lunfardo.

Me leyó una gitana en la borra del café que vuelve el tango
Una ambulancia prende la sirena de las pizzas y los malabaristas de luz roja apuran el mangazo
Una pareja se jura al celular las dos horas de trampa en algún telo
Y alguien solo en una pieza busca en el diario el delivery de trolas… vuelve el tango
Y que vuelva nomás, si está en su casa
Bienvenida de mates y gorriones, bienvenida de vinos y de farra
Por su primer amor que fue milonga
De su primer amor que fue guitarra
Lo habían apoliyado tenores engolados
Lo encerraron en museos repetidos, en telarañas de sombras de versiones
Los que quisieron salvarse con carlitos, con el gordo, con el tano
Lo hicieron tan cornudo que aburrieron, lo exportaron, le llenaron de sellos el pasaporte
Lo pisotearon atléticos bailarines que saltaban demasiado
A él, que nació maldito y malparido en pesebres de patios y kilombos,
Lo crucificaron en la resurrección de cumparsitas
Señores, vuelve el tango, muzzarella y sin barullo
A reclamar de nuevo lo que es suyo
En plena juventud de sus 100 años, vestido de bacán y en zapatillas
Se dejó el funyi viejo para que no vayan a creer que da vergüenza
Se arrancó el quincho zanahoria, la biyú de lunfardos oxidados,
Se sopló las frituras de la solapa y se vino, en bondi
Lo acompañan musiqueros a la gorra, un coro de diarieros y de pibes,
De choborras, de chorros de autopartes
Dicen que se fue del barrio, cuando?…siga, siga!…y la pelota no se mancha
Vuelve el tango, y que bufen los eunucos!
Me leyó una gitana en la borra del café que vuelve el tango
Se escapó de enredadas partituras
Los que no lo conocen lo pedían
Alguien lo dio por muerto, qué locura!, si era siesta, nomás,
La que dormía.

N.A.: Aplausos para las poéticas del tango y para las letras de Matías Mauricio. Muchas gracias.

Matías Mauricio es docente, poeta, editor y referente de la letrística del tango actual. Miembro de número titular de la Academia Nacional del Tango (Secretario de Relaciones Institucionales) y de la Academia Porteña del Lunfardo, conferencista en la Argentina y el exterior, destacándose: Embajada Argentina en París (Francia), Univerité Sorbona Nouvelle (Francia), Embajada Argentina en Marruecos (Rabat), Festival Internacional de Tango en Granada (España), Ateneo Mercantil de Valencia (España), Framespa Université de Toulouse (Francia), Philadelphia Tango Festival (EEUU).
Es integrante del Centro Educativo del Tango de Buenos Aires e investigador del Departamento de Tango de Centro Cultural de la Cooperación. Se desempeña como docente en la Diplomatura de Tango de la UBA (Facultad de Ciencias Económicas) a cargo de la cátedra «Tango actual», y de las cátedras «Poéticas del Tango I y II» y «Letrística» del Centro Educativo del Tango de Buenos Aires. Ha publicado los libros: Bandoneón Blindado (2010), Julián Centeya: biografía y poemas inéditos en coautoría con Roberto Selles (2014), Homero Expósito: sonetos inéditos (2018), Tango post 2001: estallido social y nuevas poéticas (2022).

Nancy Almassio. Docente y poeta nacida en Necochea, Buenos Aires, Argentina. Es Maestranda en Formación Docente en la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). Es Profesora y Licenciada en la enseñanza de la lectura y la escritura por la UNIPE. Hizo su tesis de licenciatura sobre la Enseñanza de la poesía en el nivel Primario. Se graduó de Maestra en los Niveles Inicial, Primario, Secundario en Lengua y Literatura y Profesora en Educación especial con especialización en discapacidad intelectual en los ISFDyT N° 31 y N° 163 de Necochea, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Actualmente colabora con la Revista Literaria Filigramma con el género entrevista y conduce el programa Poéticas del mundo #Poesíaalasocho, ambos proyectos del Movimiento cultural Sabersinfin y el Círculo de escritores de Puebla, México. Es presidente de la Sociedad de escritores de la Provincia de Buenos Aires Filial Necochea.