Por Nancy Almassio (Argentina)
-Poéticas del mundo-
Entrevista realizada a la poeta Otilia Da Veiga en el Programa Poéticas del mundo N° 6, el 31 de marzo de 2026 desde los estudios de Sabersinfin (Puebla, México) en una producción desde Necochea, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Nancy Almassio (N.A.): Buenas tardes Otilia, es un placer poder llevar a cabo esta conversación desde Argentina para Latinoamérica a través de la pantalla mexicana de Sabersinfin. Estamos admirados por tu trayectoria literaria en torno a la escritura literaria y traducción de los clásicos al lunfardo. Muchas gracias por aceptar nuestra invitación.
Otilia Da Veiga (O.D.V): Muchas gracias, Nancy y muchas gracias Abel Pérez Rojas por esta invitación. Realmente, yo soy la primera sorprendida, porque he llegado a ocupar un lugar en la cultura rioplatense que jamás pensé. En realidad, mi contacto con las letras fue a través del acercamiento que tuve con José Gobelo. Esto, para mí, fue algo decisivo, porque gracias a él pude desarrollar esta tarea que, en realidad, no es ni más ni menos que reflejar el habla del lugar donde nací, el alrededor, el barrio y que, además, era lo que me interesaba. Yo estudié periodismo, pero mi vida fue particular. Estuve 40 años casada, tuve hijos, y fui ama de casa, pero paralelamente, siempre escribí. Para mí escribir es una necesidad, un consuelo y una fatalidad. Todas las palabras del lunfardo que uso, las tenía estivadas en mi cabeza. Yo no uso diccionario. Por otra parte, cursé los estudios que me exigían en la familia, mi padre, mi madre, es decir, como inmigrantes españoles que eran, querían para los hijos un destino mejor. Piensen ustedes que yo ya estoy pisando los 90 años, o sea que llevo en mí, inscripta, la historia del tango y del lunfardo. No vamos a decir desde el nacimiento, pero de la evolución de todo eso y mi deseo de escribir el lunfardo inicia con mis estudios sobre estudiar la literatura española, sobre todo la literatura de los siglos XIII al XV. Este tipo de literatura medieval no le gustaba a casi nadie, pero a mí me encantaba, tal vez porque mi madre solía recitarme. La poesía entró en mi vida de la mano de mi madre quien solía recitarme romances anónimos de su Castilla natal que hacía recibido por tradición oral.
N.A.: En tu libro Parafraseando de Quevedo al lunfardo traducís los sonetos de Quevedo. ¿Cómo surge esa idea tan singular? ¿Es el soneto la forma poética que preferís para escribir?
O.D.V.: Da la casualidad que los primeros escritores que escribieron en lunfardo lo hicieron en soneto, porque el soneto es un poema corto y que da la posibilidad de contar algo. Aunque es una forma lírica que tiene una métrica, un ritmo especial y un estilo, la proyección que se va haciendo del soneto cuenta algo y tiene un remate que lo da en el final. El soneto siempre consta de dos cuartetos y dos tercetos, pero en realidad la idea final de lo que quiere expresar se remata en el último terceto. Entonces, por eso fue elegido por muchos escritores de lunfardo y yo no fui la excepción. Empecé con la traducción de los sonetos y después me he tomado un poco en chiste la historia, sobre todo la historia de algunos personajes de la literatura española. Mi primer trabajo fue eso, de tomarme no muy en serio a algunos personajes de la literatura española. La traducción de Quevedo fue el segundo trabajo, pero ese fue el que me abrió las puertas de la Academia porteña de lunfardo y de conocer a José Gobelo. Este hecho fue para mí fundamental porque era un hombre del cual una hora con él era una hora aprovechada, pero al máximo porque era un pozo de sabiduría en cuanto al lenguaje popular, que era también lo que me importaba.
N.A.: ¿Llegaste a ser presidente de la Academia porteña de lunfardo?
O.D.V.: Sí, aunque ahora ya no soy la presidente. Lo fui hasta después de la pandemia, pero por una cuestión de edad, ya hay otra. La presidente actual es Ema Cibotti, es una historiadora. Ahora yo he quedado para la historia como la presidenta histórica, a lo mejor por ser la primera presidente mujer.
N.A.: ¿Qué recomendación le darías a los escritores que desean ingresar en la Academia porteña del lunfardo? ¿Cómo se hace para ingresar? ¿Es necesario tener libros o artículos de investigación escritos?
O.D.V.: Mirá, yo en realidad llegué humildemente con mi trabajo para que un especialista me dijera si valía o si no valía. Entonces cuando llegué en el prólogo del libro Parafraseando de Quevedo al Lunfardo, que me lo hizo Gobelo quien se ofreció a hacerlo. Él me dijo: “usted lo tiene que publicar porque esto vale mucho”. Yo me quedé sorprendida. Gobelo agregó: “y yo le voy a hacer el prólogo”. Él un poco lo cuenta en el prólogo, cuenta cómo ha sido y cómo él se sorprendió de ver que con esa limpieza se pudiese transmitir ese alambicado estilo de Quevedo al lunfardo sin que perdiera esencia. Le pareció maravilloso mi trabajo y fue este libro el que me abrió las puertas de la Academia.
N.A.: Tu maestría con el lunfardo ha trascendido a la poesía porque también tradujiste el capítulo 74 de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Cervantes Saavedra, ¿cómo fue esa experiencia?
O.D.V.: Esa traducción fue porque a un periodista del diario Clarín, que falleció en la pandemia
lamentablemente, lo habían mandado a España a visitar entre otras cosas el Museo Cervantino del Toboso y cuando llegó le comentaron ahí que estaban haciendo el “Quijote políglota”. Esta idea se concretó finalmente. En ese momento en un libro de unas dimensiones importantísimas porque era por lo menos 60cm x 40 cm la tapa del libro. Ese libro tiene prólogo de José Saramago y fue hecho por 200 amanuenses entre los que me cuento porque enviaron las hojas para que fuera escrito a mano. Así estaba pensado hacerlo, colectiva y a mano, sí, es decir que querían que cada capítulo estuviera escrito por algunas de las lenguas que acompañaron al castellano en América, entonces les faltaba la última y este hombre le dijo ¿por qué no lo hacen en lunfardo? Por supuesto que le preguntaron ¿qué es eso? Este periodista del Clarín respondió que el lunfardo es el habla popular rioplatense, es un habla popular rioplatense que acompaña al castellano en el Río de la Plata. Entonces se comunicaron conmigo y lo hice. Quedé contenta, además, de que fuera el último capítulo porque el último es el testamento, muerte y testamento de don Quijote. Yo pensé qué suerte que me tocó traducir el último capítulo porque como ese libro es tan mamotrético, los que vayan al museo, si les permiten abrirlo, levantarán la tapa, mirarán el primer capítulo y el último. Así que me puse contenta de que el lunfardo fuera la
culminación de ese libro.
N.A.: ¿Cuánto tiempo te llevó la traducción al Lunfardo del capítulo 74 de Quijote?
O.D.V.: Fueron alrededor de tres meses, tres o cuatro meses de traducción y de escritura a mano, con letra caligráfica y respetando ciertas condiciones, inclusive hasta me enviaron los lápices con los que los tenía que escribir.
N.A.: ¿Podrías definir qué es la poesía lunfarda, Otilia, antes de leernos tus poemas?
O.D.V.: Todos los pueblos del mundo tienen una jerga paralela y todas esas jergas nacen de los propios idiomas, pero a diferencia de eso, el lunfardo no nació del castellano, nació de las lenguas de la inmigración, mayoritariamente italiana, aunque también tiene de otros aportes, inclusive del quechua, tiene aportes del inglés, del francés también, pero mayoritariamente del italiano.
N.A.: Todos sabemos la influencia que tiene la familia en la formación de cada sujeto. ¿En tu casa se hablaba lunfardo y se escribía poesía o es algo que nació en vos como primera generación de poetas?
O.D.V.: En cuanto a la escritura, sí, nació conmigo como primera generación de poetas. En mi familia había músicos. Mi hermano tocaba el bandoneón, mi mamá también recitaba, pero en la escritura, fui yo la primera. En realidad, mi trayectoria como escritora se la debo, en gran parte, a mi maestra de sexto grado de la escuela pública, ya que ella fue la que me dijo: “ vos tenés que estudiar periodismo” y se ocupó de averiguarme dónde podía ir a cursar la carrera.
N.A.: Tu maestra de sexto grado de la escuela primaria ya advertía tus habilidades con la escritura…
O.D.V.: Sí, sí, sí, porque yo ya escribía versos, no eran sonetos, pero yo ya escribía poesía en la escuela primaria. Por eso me llamaban la “Alfonsina Storni” del colegio.
N.A.: Llegó el momento de que nos leas o recites algún poema que hayas escrito.
O.D.V.: Voy a leer algo que está incluido en este último libro que es Obra poética reunida. Éste, mi libro más reciente fue presentado el 6 de diciembre y voy a hacer otra presentación, ahora, el 25 de abril de este año a las 18 hs en la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal. Volviendo a mis trabajos literarios, también tengo escrito Shakespeare al lunfardo que fue una de las últimas cosas que traduje y que está incluido en esta obra. Pero ocurre que como son temas por lo general amatorios y en cuestiones del amor no hay mucho que inventar. En todo el mundo, en todos lados y en todo tiempo las cosas se repiten de igual manera o de parecida forma. Entonces, voy a compartir el Soneto 61, escrito en lunfardo, traducido del inglés.
Soneto 61
¿Querés que me despierte del atorro?
Sonámbulo por vos del apolillo,
con la sombra girando cual anillo,
burlándose de mí por el cotorro.
Para vigilantearme como a un forro,
espía de mi sombra y de mi brillo.
Para volverme loco, colibrillo,
objeto de tus celos, que me ahorro.
Pará, nena, que amor no llega a tanto.
Si de verdad se ama, por mis ojos
se aguantinan fatigas y quebranto.
Mientras vos faroleas tus berretines,
yo soy el que te cumple los antojos,
ajeno a tu distancia y a tus fines.
N.A.: Para poder comprender el poema, habría que tener un diccionario de lunfardo a la mano, como por ejemplo el que ha publicado el Dr. Oscar Conde. ¿En la Academia Porteña del Lunfardo reciben a tesistas para que realicen sus investigaciones sobre las lenguas y en especial, del lunfardo?
O.D.V: Sí, es que después del Diccionario lunfardo de José Gobelo, el Diccionario etimológico del lunfardo de Oscar Conde es el que más se consulta. El lunfardo está presente en el mundo, por ejemplo, el libro Shakespeare al lunfardo está en la Universidad de Edimburgo. He tenido conversatorios por Zoom con extranjeros que estudian nuestra “jerga popular rioplatense” en esa universidad europea.
N.A.:Has escrito un poema que se ha vuelto muy famoso que se llama “La Menega” y te he escuchado en diversas entrevistas que has realizado a lo largo de tu extensa carrera literaria, enumerar alrededor de diez sinónimos en lunfardo de la palabra menega. Por lo tanto, podemos decir que el lunfardo es un lenguaje muy rico en palabras. ¿Cómo construiste todo ese bagaje, ese estibaje -utilizando tu expresión- del lunfardo?
O.D.V.: Empezó de la siguiente manera: “yo cumplí con la originalidad de casarme, y como mi marido trabajaba en la Patagonia, me fui a vivir allí, al sur de la Argentina. Estaba mucho tiempo sola en un lugar que en este momento ni figuraba en los mapas. El poblado se llamaba Restinga Alí, cerca de Caleta Córdoba, en la Provincia de Chubut, Argentina. Mi casa tenía una ventana al mar y otra, al desierto. Allí, yo llevé todos mis libros de poesía castellana y empecé a escribir el lunfardo. Una tarde que mi marido vino de su trabajo y me preguntó: ¿qué estuviste haciendo? Le respondí: “Estuve leyendo el romance “La amiga de Bernal Francés” de autor anónimo. Mi marido me pregunta ¿y qué dice? Entonces le leo el romance:
La amiga de Bernal Francés
Sola estoy en la mi cama
namorando mi cojín;
¿quién será ese caballero
que a mi puerta dice «abrid»?
-Soy Bernal Francés, señora,
el que os suele servir
de noche para la cama,
de día para el jardín.
Alzó sábanas de holanda,
cubriose de un mantellín;
tomó candil de oro en mano
y a la puerta bajó a abrir.
Al entreabrir de la puerta,
él dio un soplo en el candil.
-¡Válgame Nuestra Señora,
válgame el señor san Gil!
Quien apagó mi candela
puede apagar mi vivir.
-No te espantes, Catalina,
ni me quieras descubrir,
que a un hombre he muerto en la calle,
la justicia va tras mí.
Le ha cogido de la mano
y le ha entrado al camarín;
sentole en silla de plata
con respaldo de marfil;
bañole todo su cuerpo
con agua de toronjil;
hízole cama de rosa,
cabecera de alhelí.
-¿Qué tienes, Bernal Francés,
que estás triste a par de mí?
¿Tienes miedo a la justicia?
No entrará aquí el alguacil.
¿Tienes miedo a los criados?
Están al mejor dormir.
-No temo yo a la justicia,
que la busco para mí,
ni menos temo a criados
que duermen su buen dormir.
-¿Que tienes, Bernal Francés?
¡No solías ser así!
Otro amor dejaste en Francia
o te han dicho mal de mí.
-No dejo amores en Francia
que otro amor nunca serví.
-Si temes a mi marido,
muy lejos está de aquí.
-Lo muy lejos se hace cerca
para quien quiere venir,
y tu marido, señora,
lo tienes a par de ti.
Por regalo de mi vuelta
te he de dar rico vestir,
vestido de fina grana
forrado de carmesí,
y gargantilla encarnada
como en dama nunca vi;
gargantilla de mi espada
que tu cuello va a ceñir.
Nuevas irán al Francés
que arrastre luto por ti.
Entonces, mi marido me sugiere que lo escriba en lunfardo ya que es una historia que pudo haber pasado en el barrio de Pompeya o en cualquier otro barrio de Buenos Aires. Lo escribí en lunfardo, y realmente no falseé absolutamente nada, porque digo:
Acá estoy en la catrera triste, entregada al esplín,
¿quién será ese cusifai que me está mandando abrir?
Soy yo el franchute, pebeta, el que te varía tu pido
y te surte con las biabas de su metejón bravío,
revoliando la chancleta y manoteando el candil,
se envolvió en la pañoleta y la tapuer le fue a abrir.
Al entreabrir de la puerta, el candil se le apagó,
Me cache en el querosén, viene cada vez peor.
Sí, pasá, franchute,
¿qué pasa, la cana que te persigue?
Si no te junó ninguno,
difícil que acá se arrime.
Desembuchá, ¿qué te pasa, franchute, que andás tirado?
Me he trenzado con un punto
y ahí nomás lo he boleteado.
Lo sentó, le dio un vinacho,
le dijo empináte un trago
y aflojá con la pabura que no lleva a ningún lado.
Desembuchá, que te noto raro,
más rayado que un cuaderno.
Batís y con otra mina estás pasando el invierno.
No me esbunfíes, con ninguna me he sabido embalurdar,
pero en cambio, tu dorima,
si viene, ¿qué va a pasar?
No te preocupes, querido,
que mi marido no viene,
está tranqui en la gallola
como hasta el año que viene.
Se ve que no estabas bobi
en reducción de condenas,
soy tudorima, caray, que la jugaste fulera.
Por regalo de mi vuelta te voy a empilchar de bote
con unvestido granate y van a decir salute
cuando descubran el brillo
de esta gargantilla roja
que te hago con mi cuchillo.
Y mientras limpio la hoja,
es más, lo digo sin odio,
que le avisen al Franchute
que se arrime p´al velorio.
Aquí tenemos un romance medieval traducido al lunfardo.
N.A.: ¿Todo tu trabajo de escritura se trata de traducciones al lunfardo o escribiste otros textos?
O.D.V.: Mis trabajos han sido siempre traducciones de poesía al lunfardo, aunque también me ocupé de algunos personajes de la literatura española. Por ejemplo, de Gómez Manrique (1412-1490) quien nos legó obras dramáticas estilizadas, miniaturas poéticas.
A una dama que iba cubierta
El corazón se me fue
donde vuestro vulto vi,
e luego vos conocí
al punto que vos miré;
que no pudo facer tanto,
por mucho que vos cubriese
aquel vuestro negro manto,
que no vos reconosciese.
Que debajo se mostraba
vuestra gracia y gentil aire,
y el cubrir con buen donaire
todo lo manifestaba;
así que con mis enojos
e muy grande turbación
allá se fueron mis ojos
do tenía el corazón.
La traducción al lunfardo es la siguiente:
Mi corazón perdí cuando
cuando te juné en la yeca
y al toque de la zabeca
me puse cuando te vi.
Por mucho que procurara
cubrirte tu tapadito
se dio lo que yo esperaba
y a vos te faltó el tirito
pues te salió deschavando
tu pinta de mina papa.
Yo me peiné la solapa
tu figura al campanear
totalmente embalurdado
y en contra de mis enojos
tras mi corazón turbado
se me piantaron los ojos.
N.A.: Mencionábamos a “La menega”, tu obra más reconocida y que tiene música de Mario Valdez con ritmo de milonga ¿Podrías compartirla?
La Menega (Milonga)
Es una paica polenta
sin ninguna piyadura,
sus favores asegura
a quien la lleva ¡contenta!
Limpio o malandra, no cuenta
porque es buena lavandera.
¡Flor de bacana de lujo
es la menega!
Yo ante ella inclino el gacho,
es mi percanta diquera
metejoneada de veras,
diaria y rebusques, ¡caracho!
Con un toco o con un cacho
me obedece sorda y ciega.
O.D.V.: En lunfardo al dinero lo nombra en femenino. La “menega”, la “mosca”, la “guita”, la “viva”, la “biyuya”, la “teca”.
N.A.: Es algo magnífico lo que has logrado. ¿Podrías traducirnos algunas palabras del lunfardo que se nombran en “La menega”?
O.D.V.: Sí, por supuesto.
Menega: dinero.
Paica: muchacha.
Pilladura: Engreimiento. Vanidad.
Toco: montón.
Macanuda en la parada: que tiene solvencia.
Chaludo: Persona que se haya en muy buena posición económica
Agalludo: Tener agallas, valiente.
N.A.: ¿En qué te inspiraste para escribir este poema en lunfardo?
O.D.V.: Me inspiré en El poderoso caballero es don Dinero de Quevedo.
N.A.: Vemos que ha sido muy importante la influencia de la poesía española en tu obra, pero también has escrito otros poemas. En la página Todo Tango está disponible tu poema lunfardo: “Barrio” que un soneto en el que mencionas al barrio Balvanera. ¿cómo influyó en tu poesía los lugares, los paisajes, las calles de Balvanera. El primer verso dice: México y Catamarca…
O.D.V.: Antes de responder, les comparto el poema:
Barrio
Méjico y Catamarca, Balvanera.
En esa esquina te plantó un boliche
por hechizo de magia, cual fetiche
la suerte, que mandó que allí naciera.
Porque sin ser casual, no fue cualquiera;
allí, mi infancia faroleó su chiche,
y sé de aquí al final, hasta que espiche,
que estará de mi cuore en la vidriera.
Yo inauguré mi vida, la estrenaba
cuando un farol anémico pintaba
su barbijo de luz en la vedera,
sin presentir siquiera que algún día
tendría que volver, y volvería,
como vuelve una barca a la ribera.
N.A.: ¡Qué bella la manera de hablar de tu lugar natal y de tu regreso luego de varios años de estar en la Patagonia! ¿Cómo fue ese regreso a Balvanera?
O.D.V.: Yo en realidad volví a un barrio cercano, a San Cristóbal. La avenida Independencia divide el barrio de Balvanera de San Cristóbal. Y yo nací en Balvanera Sur a una cuadra de donde empieza San Cristóbal. Viviendo en el barrio de San Cristóbal, en una oportunidad me conecté con la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires y su presidente me comentó que en San Cristóbal no había Junta de Estudios Históricos. Si no logramos constituir una, se lo van a “comer “los otros barrios que le van quitando manzanas. Boedo ya le había quitado como cuatro manzanas a San Cristóbal porque de ser un barrio fundacional que abarcaba Boedo, Parque Patricios y llegaba hasta el Riachuelo, quedó reducido a uno de los barrios más pequeños de Buenos Aires. Entonces me sugirió que fundáramos la Junta de Estudios Históricos. Finalmente, se concretó y terminé presidiendo la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal desde hace veinticinco años. Fundé una revista llamada El Cristobaleño, que era de distribución gratuita y, hasta hoy, sigo conectada con la academia, aunque dejé de presidirla hace veinte años.
N.A.: ¿Fue por tu tarea en la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal que recibiste el título de “Historiadora y parte del Patrimonio viviente de la ciudad de Buenos Aires?
O.D.V.: Para mí cada barrio es como si fuera una patria chica, al que tenemos que valorar. Como decía el escritor chino Lin Yutang: “Si cada uno barre su vereda, toda la cuadra estará limpia”. Si cada uno preserva los valores intrínsecos del barrio en el que está, toda la ciudad va a estar mejor, de hecho, son cuarenta y ocho barrios y cuarenta y ocho juntas históricas que reunimos. Una vez por mes nos reunimos en la Junta Central, que agrupa a las Juntas de Estudios Históricos de todos los barrios de Buenos Aires.
N.A.: Para finalizar, ¿Qué te llevas y qué nos dejas en tu paso por el programa “Poéticas del mundo” emitido desde Puebla, ¿México?
O.D.V.: Yo tengo mucho que llevarme de México. La cultura mexicana me acompañó siempre desde Sor Juana Inés de la Cruz, los primeros poetas: Amado Nervo, Carlos Fuentes, escritores como Juan Rulfo, el cine mexicano con María Félix, Jorge Negrete (de mi época), Agustín Lara con los boleros, Cantinflas, ese personaje tan popular y tan querible. También estamos hermanados por la historia, la epopeya mexicana con Pancho Villa, con Antonio López de Santana. Los poetas españoles en México, como León Felipe, como Luis Cernuda. En fin, sería innumerable la lista.
N. A.: Gracias Otilia Da Veiga por estar presente en Poéticas del mundo, un programa por y para la difusión de la poesía.
Otilia Da Veiga nació en Buenos Aires el 25 de julio de 1936. es una escritora, poeta y ensayista argentina, especialista en el estudio del lunfardo. Fue presidenta de la Academia Porteña del Lunfardo. Estudió en el Instituto Grafotécnico (Escuela Superior de Periodismo). Compuso letras de tangos y milongas como: “Flores de hoy”, “Tango blues y rockanroll”, “Calavera” y “La menega”, entre otros, que fueron musicalizados por el músico y pianista Mario Valdez (Ernesto Mario Lach). La milonga “La menega” ha sido incorporada al Diccionario de Argentinismos de la Academia Argentina de Letras (parte musical). Fue jurado en certámenes de distintos puntos de la Provincia de Buenos Aires y jurado permanente del Círculo de Poetas Lunfardos. Integró la Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal y es miembro fundador de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires.En 2011 fue distinguida por la Dirección General de Patrimonio de la Subsecretaría de Cultura como “Artífice del Patrimonio de Buenos Aires”.
Nancy Almassio. Docente y poeta nacida en Necochea, Buenos Aires, Argentina. Es Maestranda en Formación Docente en la Universidad Pedagógica Nacional (UNIPE). Es Profesora y Licenciada en la enseñanza de la lectura y la escritura por la UNIPE. Hizo su tesis de licenciatura sobre la Enseñanza de la poesía en el nivel Primario. Se graduó de Maestra en los Niveles Inicial, Primario, Secundario en Lengua y Literatura y Profesora en Educación especial con especialización en discapacidad intelectual en los ISFDyT N° 31 y N° 163 de Necochea, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Actualmente colabora con la Revista Literaria Filigramma con el género entrevista y conduce el programa Poéticas del mundo #Poesíaalasocho, ambos proyectos del Movimiento cultural Sabersinfin y el Círculo de escritores de Puebla, México. Es presidente de la Sociedad de escritores de la Provincia de Buenos Aires Filial Necochea.































