Por Nancy Almassio (Argentina)
-Poéticas del mundo-
En el programa #6 de Poéticas del mundo, conducido por la poeta e investigadora argentina Nancy Almassio y el director de Sabersinfin Abel Pérez Rojas, se abordó un tema fascinante: la traducción —o mejor dicho, la recreación— del Soneto 61 de William Shakespeare al lunfardo, realizada por Otilia Da Veiga. Este gesto literario abre un puente entre la solemnidad renacentista del inglés, la musicalidad del castellano clásico y la picardía popular del habla porteña.
El Soneto 61 en su versión original plantea la pregunta angustiada del amante: ¿Es voluntad del amado que su imagen mantenga abiertos los párpados del poeta en la noche cansada? El texto inglés se mueve en un registro elevado, con metáforas de vigilancia y celos, y un ritmo iámbico que refuerza la tensión entre amor y desvelo.
Sonnet 61
Is it thy will, thy image should keep open
My heavy eyelids to the weary night?
Dost thou desire my slumbers should be broken,
While shadows like to thee do mock my sight?
Is it thy spirit that thou send’st from thee
So far from home into my deeds to pry,
To find out shames and idle hours in me,
The scope and tenor of thy jealousy?
O, no! thy love, though much, is not so great:
It is my love that keeps mine eye awake:
Mine own true love that doth my rest defeat,
To play the watchman ever for thy sake:
For thee watch I, whilst thou dost wake elsewhere,
From me far off, with others all too near.
La traducción al español clásico conserva esa gravedad. El castellano reproduce la estructura del soneto y mantiene el tono filosófico: “¿Es tu voluntad que tu imagen mantenga abiertos / mis pesados párpados en la noche cansada?”. Aquí la voz poética se muestra fiel al original, con un lenguaje solemne que subraya la vigilia amorosa y el peso de los celos.
Soneto 61
¿Es tu deseo que tu imagen mantenga abiertos
Mis pesados párpados frente a la noche exhausta?
¿Deseas que mi quietud se rompa mientras sombras
Que te simulan a mi vista engañan?
¿Es tu espíritu lo que desde ti envías,
Lejos del hogar, para vigilar mis actos
Y encontrar vergüenzas y horas indolentes
A la medida y tenor de tus celos?
No, tu amor, aunque mucho, no es tan grande.
Es mi amor quien mantiene mi ojo despierto,
Mi propio puro amor que vence mi descanso.
Para hacer, por tu causa, de guardián eterno.
Por ti yo vigilo, mientras tú compartes vela
Muy lejos de mí con otros, demasiado cerca.
La versión lunfarda de Otilia Da Veiga, en cambio, transforma el drama shakesperiano en un diálogo urbano y coloquial. “¿Querés que me despierte del atorro? / Sonámbulo por vos del apolillo…”. El lunfardo introduce humor, ironía y cercanía popular. Palabras como atorro, cotorro, berretines o farolear trasladan el soneto al universo rioplatense, con resonancias tangueras y un ritmo oral que lo vuelve familiar. La solemnidad se convierte en picardía, pero el núcleo temático —el desvelo provocado por el amor y los celos— permanece intacto.
Soneto 61
¿Querés que me despierte del atorro?
Sonámbulo por vos del apolillo,
con la sombra girando cual anillo,
burlándose de mí por el cotorro.
Para vigilantearme como a un forro,
espía de mi sombra y de mi brillo.
Para volverme loco, colibrillo,
objeto de tus celos, que me ahorro.
Pará, nena, que amor no llega a tanto.
Si de verdad se ama, por mis ojos
se aguantinan fatigas y quebranto.
Mientras vos faroleas tus berretines,
yo soy el que te cumple los antojos,
ajeno a tu distancia y a tus fines.
Podemos decir que las tres versiones comparten la misma esencia: el insomnio amoroso, la vigilancia celosa, la tensión entre cercanía y distancia. Sin embargo, difieren en su tono y registro. El inglés es filosófico y renacentista; el castellano clásico es grave y poético; el lunfardo es irónico, popular y urbano. Cada versión revela cómo la poesía puede mutar según la lengua y la cultura, sin perder su verdad esencial.
Este trabajo de Otilia Da Veiga pone en evidencia la importancia del registro y la documentación de las obras literarias. La traducción no es sólo un traslado de palabras: es una reescritura que abre nuevas posibilidades de sentido. En este caso, el lunfardo no cambia a Shakespeare, sino que lo reinventa para un público distinto, mostrando que la poesía puede ser infinita en sus formas.
La idea de las reescrituras literarias como camino de saber infinito se vuelve central. Cada versión del soneto nos enseña algo distinto: el original nos habla de la vigilia amorosa universal; el castellano nos acerca a la tradición poética hispánica; el lunfardo nos conecta con la cultura popular rioplatense. En esa multiplicidad de registros se revela la riqueza de la poesía como puente entre mundos.
La poesía, en definitiva, es el habla de la verdad de los valores de la esencia humana. Shakespeare, traducido y recreado, nos recuerda que el amor, los celos y el desvelo son experiencias compartidas, pero que cada cultura los expresa con su propia música. La versión lunfarda de Otilia Da Veiga es un ejemplo luminoso de cómo la literatura puede dialogar con la vida cotidiana, y de cómo las palabras, al ser reescritas, se convierten en un saber sin fin.
Nota biográfica
Nancy Almassio es poeta, educadora y gestora cultural argentina. Fundadora del Festival de Poesía Versos del Mar Necochea 2026, desarrolla su labor entre Argentina y México, especialmente en Puebla. Su trabajo se centra en la poesía como puente entre culturas y tradiciones, en la formación de jóvenes como mediadores culturales y en la difusión de la literatura a través de programas como Poéticas del mundo, donde impulsa el diálogo entre voces diversas y la reflexión sobre la poesía.
Otilia Da Veiga es poeta y traductora argentina, reconocida por su capacidad de recrear textos clásicos en registros populares. Su versión lunfarda del Soneto 61 de Shakespeare constituye un aporte singular a la tradición de las reescrituras literarias, acercando la solemnidad del Renacimiento inglés al universo urbano y coloquial del Río de la Plata. Con humor, ironía y fidelidad al espíritu del lunfardo, Da Veiga demuestra cómo la poesía puede dialogar con la vida cotidiana y convertirse en un espacio de encuentro entre lo universal y lo local.






























