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Espartaco

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Foto: Pixabay

¿Por qué estoy prisionero?
¿Por qué sirvo de entretenimiento,
espectáculo, deporte, distracción?
Mi cuerpo está atrapado,
pero mi mente vaga libre todavía
tengo en mis manos el acero
tengo en mis pies el salto hacia las gradas
tengo unas ganas inmensas de salir de aquí.
Tengo alas que navegan más allá de la arena
sobre el océano púrpura de mi desquite
algún día volveré a mis montañas y mis valles.
Narran voces perdidas que Tracia ya no existe
así que tengo que crearla de nuevo desde aquí
estoy parado sobre un monstruo efebo
que a cada instante crece cebado en la codicia
dice que lleva leyes y progreso y civilización, quimeras
si nadie lo detiene cruzará montañas, continentes, mares
sentencia el oráculo que algún día su sombra cubrirá el planeta
alimenta de sangre todas sus gargantas
y vigila la puerta en todas partes
en todas partes hundo mi espada
hundo mi espada busco su corazón
busco su corazón y no lo encuentro
y no lo encuentro a lo largo y ancho de la bota
a lo largo y ancho de la bota su meollo es el Vesubio
enterraré ahí mi espada hasta encontrar su corazón,
pero ¡Oh desilusión! Entre la lava ardiente
ahora entiendo el secreto de este engendro
este engendro no tiene corazón.
Crucifícame en la Vía Apia con la testa invertida
para mirar de cerca la llegada de riqueza, opresión y dolor
ahí en donde el tiempo no es factor en la lección
hasta que aprenda a nunca darme por vencido.
Algún día encontraré la forma de derrotar al ogro
aunque para ese tiempo tenga drones y aviones y bombas
y tenga sus oficinas centrales en un lugar anónimo cambiante
y mi nombre se llame rebelión permanente
y mi nombre se llame sumisión ausente
Prometo resucitar una y otra vez mi enjundia partisana
si mantengo aferrado el filo entre mis manos
tengo el cincuenta por ciento de posibilidad
y si emancipo mi mente tengo el complemento
que me permita saltar las cercas de los circos
en el camino entre orlas de viento hacia la libertad.

Macedonio Vidal es integrante del Círculo de Escritores Sabersinfin.