Por Enrique Canchola Martínez
Mis manos como el viento,
se recrean jugueteando
en los bucles de tus cabellos.
Mis manos se mecen,
en los pétalos de tus flores
en busca de ansiedades.
Mi boca sedienta
de tus pasiones,
bebe el néctar de amor
en tu piel hambrienta.
Las sinapsis de mi pensamiento
encuentran en tus ojos
el cielo infinito
y se quedan atrapadas
en el abismo del Avernus
Enrique Canchola Martínez. 7 de febrero de 2026





























