Por: Salvador Calva Morales
Fiódor Dostoyevski
Nacimiento: noviembre de 1821. Moscú, Imperio ruso.
Fallecimiento: febrero de 1881. San Petersburgo, Imperio ruso.
Profesión: novelista, cuentista y ensayista.
Anna Dostoyévskaya
Nacimiento: agosto de 1846. San Petersburgo, Imperio ruso.
Fallecimiento: junio de 1918. Yalta, República Socialista Federativa Soviética de Rusia.
Profesión: memorialista y taquígrafa.
En el cuarto helado de San Petersburgo
las teclas del taquígrafo parpadean:
él dicta torrentes febriles,
ella encierra la borrasca
en signos rápidos como alas.
El rumor de la ruleta acecha en la ventana;
deudas, acreedores, destierros que hollan la puerta.
Anna sostiene la mesa con su pulso de roca,
mientras Fiódor persigue al azar
para arrancarle el temblor de sus novelas.
Juntos atraviesan la Europa de los trenes nocturnos:
convulsiones, cuna vacía, penumbra de hospitales;
ella cubre su frente con paños de fe
y guarda en el equipaje los capítulos futuros.
Al regreso, los personajes llaman a medianoche:
Sonia susurra su misericordia,
Raskólnikov golpea el atril;
Anna ordena las páginas,
pule una coma y rescata a un héroe.
En la caja fuerte de la cocina
conviven contratos y pañales:
primera edición financiada con ahorro de kopeks,
un milagro de tinta que neutraliza a los prestamistas.
Cuando el corazón de Fiódor se detuvo
ella siguió imprimiendo su latido;
sobre la tumba del escritor
la multitud leía gracias a sus manos
que aún giraban la prensa.
Porque cuando dos mentes se enhebran en la urgencia
ni el invierno ni la muerte las desatan:
queda un hilo de luz que cose las palabras
y un amor que administra el porvenir
con la exactitud de un contador de estrellas.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























