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 Gordofobia: violencia contra el ser humano

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ConoSer Bien

“¿Es ser gordo lo peor que un ser humano puede ser? ¿Es peor ser gordo que ser vengativo, envidioso, superficial, vano, aburrido o cruel? No para mí.”
J.K. Rowling

El 4 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial de la Obesidad, cuyo objetivo fundamental es el de reflexionar sobre esa crisis sanitaria denominada gordura u obesidad que se ha estado apoderado del ser humano y ya en varias partes del mundo ha traído consecuencias fatales (de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este problema de salud pública es responsable de 41 millones de muertes anuales). En este día también se da la oportunidad para reflexionar sobre nuestra manera de alimentarnos.   

La palabra obeso viene del latín obesus que significa gordo, corpulento. El Diccionario de la Real Academia Española le da la siguiente acepción: “Dicho de una persona: Excesivamente gorda”, dando como sinónimo: gordo, grueso, rollizo, pesado, adiposo, gordinflón, ñomblo. 

La OMS define la obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que presenta un riesgo para la salud”. Normalmente, se mide por el IMC, pero hay otros parámetros como la proporción entre la cintura y la altura. 

Se estima que, a nivel mundial, el sobrepeso y la obesidad se ha incrementado en las últimas tres décadas, afectando a dos de cada tres adultos. Más de 1,400 millones de adultos tienen sobrepeso y 500 millones, obesidad.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), México es el país latinoamericano con mayor tasa de sobrepeso y obesidad, ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad de adulto. Se estima que, en los próximos 30 años, el promedio de vida de los mexicanos se reducirá 4.2 años como consecuencia de estas afecciones. 

En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2020, nos informa que: La población en edad de 0 a 5 años presenta un incremento en la prevalencia de sobrepeso u obesidad de 8.4 por ciento. En el caso de la población de 6 a 11 años, la prevalencia de sobrepeso aumentó a 19.6 por ciento, en tanto que la obesidad se registra en 18.6 por ciento. Con respecto a la población de 12 a 19 años, el sobrepeso está presente en 26.8 por ciento, al mismo tiempo que la obesidad se registró en 17 por ciento.  

El mayor problema lo encontramos en la población adulta, aquella que es mayor de 20 años. Los datos de la encuesta indican, que, a nivel nacional, 74.1 de los adultos tenían sobrepeso u obesidad, registrándose una mayor prevalencia de obesidad en el grupo de edad de entre 30 a 59 años.  

No podría esperarse otra cosa, si consideramos que el porcentaje de consumidores de bebidas endulzadas en adultos es casi similar al de los que ingieren agua. Entretanto, el consumo de frutas y verduras sigue siendo bajo, con apenas la mitad de los adultos. 

A pesar de los esfuerzos del etiquetado en la comida empaquetada, así como bebidas carbonatadas y azucaradas, si el consumidor no toma la responsabilidad y acciona decisiones a favor de su salud, estás prácticas quedan nulificadas. Solo si las personas adoptan diferentes hábitos de los alimentos que componen su dieta, el rumbo de su salud puede cambiar.  

La gordura (obesidad) puede estigmatizar a la persona que la padece, se ha llegado a acuñar la palabra “gordofobia” (la cual no aparece en el Diccionario) haciendo referencia a “todas aquellas prácticas, discursos y acciones que burlan, marginan, estereotipan, prejuzgan, rechazan e implican la obstaculización o vulneración de los derechos de las personas bajo el pretexto de la gordura”. 

La gordofobia es el odio, rechazo y violencia que sufren las personas gordas por el hecho de serlo, es, por tanto, una discriminación al ser humano que se encuentra en todas partes (instituciones sociales, en nuestras costumbres, en la política, en la cultura, en los equipos de salud, en la ciencia, en nuestras familias, amistades y en la calle).  

La gordofobia es un fenómeno sociocultural, económico y político, que está cargado de prejuicios valorativos, provocando el odio contra los cuerpos que no se incluyen dentro de los cánones corporales normativos. Este fenómeno puede generar trastornos psicofisiológicos, ya que es un detonante para el desencadenamiento de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), tales como los hartazgos, la anorexia y la bulimia. 

Según datos obtenidos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017, a nivel nacional el 20.2% de la población de 18 años o más, declaró haber sido discriminada en el año 2017. Los motivos principales fueron por la forma de vestir o el arreglo personal, el peso o estatura, la edad y las creencias religiosas¹.  

Las personas incluidas en la categoría de gordofobias y de ser catalogadas como tales por los demás, en un intento desesperado por escapar de dicha categoría, desarrollan conductas alimentarias de riesgo: dietas extremas, privarse de los alimentos o buscar expulsarlos tan pronto ingresan a su cuerpo, desencadenando daños en la integridad física que pueden significar daños permanentes, disminución de su calidad de vida o incluso, la muerte del paciente.  

La presión estética ha sido un continuo debate en el feminismo y una herramienta muy útil de dominación patriarcal. Los hombres también sufren gordofobia, pero tiene márgenes de rechazo más amplios en la sociedad ya que tener un peso “poco” normativo parece más tolerado.  

En consecuencia, amable lector, es preciso trabajar en el respeto por los diferentes cuerpos, sin ceñir la salud bajo la mirada del adelgazamiento. La discriminación social ante este problema de gordura causa daños mentales y afecta al bienestar físico por lo cual debemos ser empáticos con las personas que se encuentran en esta categoría.

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencia:
file:///C:/Users/Jorge/Downloads/infografia-gordofobia.pdf