Suspiro en cada momento
cuando mi psique te reclama,
y aunque mi conciencia
en cada instante mi ser calma,
entre negocios y ocupaciones
sigue mi corazón latiendo
por tus múltiples pasiones.
Las calles arden allá afuera,
cada vez más altas las llamas,
mas yo, como buen Casanova,
me pierdo en tus labios de primavera,
haciendo caso omiso del caos que ruge,
mientras en tu piel mi deseo se sumerge.
Preciso ocupar mi mente,
pero no hay labor que me distraiga
del fuego ardiente que en ti se enciende.
Eres mi musa, mi impulso, mi llama,
que en la calma de la noche
mi alma inflama.
El amor, la libido y las ganas
no cesan, no paran, no engañan.
Tu imagen se graba
profunda en mis entrañas,
y aunque el día me ocupe en mis afanes,
cada centímetro de ti mi ser reclama.
Mujeres divinas bien puestas en mi interior,
no olvido ni por un segundo su intenso calor,
mientras elevo a la juventud desorientada,
tú, mi musa eterna, sigues en mi morada,
donde el placer y el amor jamás se apagan.
Una estrofa más escribo
entre el caos del día y la pasión encendida;
me entrego a guiar a la juventud desorientada,
moldeando sus mentes,
buscando en cada mirada
la chispa que despierte su alma adormilada.
Mientras, en mi interior,
tu recuerdo aún vibra
y se apaga tal vez,
tal vez… hasta que llegue la madrugada.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta































