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Hubiera

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Image by Leroy Skalstad from Pixabay

Hoy desperté con el peso de mil voces,
de gritos rotos y miradas heridas,
pensando en el daño que nos hacemos
llamándonos hermanos en tierras divididas.

¿Por qué tanta violencia sin reparo?
¿Por qué la paz nos parece lejana y vencida?
Quizá se extinguió el temor a lo eterno,
a un Dios que observa en silencio y espera.

Tal vez olvidamos los ecos del infierno
y, en su lugar, sembramos la guerra fiera.
Hoy, todos contra todos sin mirar el daño,
con corazones endurecidos
como piedra.

Me pregunté cuál sería la palabra más triste,
esa que al pronunciarla detenga el odio.
Recordé palabras que saben a lágrimas:
afligido, mustio, melancólico, mohíno.

Mas ninguna pesaba tanto en el alma
como la palabra “hubiera”, la daga del destino.
Si hubiera pensado,
si hubiera reflexionado
antes de herir, antes de destruir,
hubiera frenado mi mano
envenenada,
hubiera escuchado el clamor por vivir.
Pero el “hubiera” llega cuando es tarde,
cuando la culpa arde y no hay porvenir.

Ya existen autores de renombre
que la palabra “hubiera” han empleado,
pero quise hacer énfasis
y que el mundo recapacite en la misma palabra “hubiera”.

¡Dios, que esta palabra se grabe en los corazones!
Que antes del golpe, del grito, del dolor,
pensemos en el peso de nuestras acciones,
en las cicatrices que dejamos sin razón.

Que el “hubiera” no sea una marca tardía,
sino un faro que evite nuestra destrucción.
Que México y el mundo
recuerden el amor,
que la violencia ceda ante la destrucción.

Que miremos al otro como a un hermano
y no como a un rival en este arcano.
Porque el “hubiera” es eco de lo perdido,
un lamento que clama por la paz y la verdad.

No esperemos al “hubiera”,
ni a la amarga condena,
ni al lamento que llega
cuando todo es vacío.

Detengamos el daño antes de la pena,
antes de que el corazón se torne sombrío.
Que la paz nazca hoy
en cada mirada,
y no haya más vidas por el odio quebradas.

Si somos hermanos,
que el amor lo demuestre;
que la bondad sea nuestra voz y bandera.
Porque el mundo no cambia con promesas vanas,
sino con manos que siembran justicia sincera.

Que el “hubiera” no sea nuestro eterno castigo,
sino el despertar para salvarnos… unidos.

Salvador Calva Morales #SalvadorCalvaMoralespoeta