En La creación del amor, de Mariela Peruffo, encontramos un diálogo entre poesía y perspectiva psicológica en la que el amor no se trata desde la visión romántica únicamente, sino como un proceso de elaboración y transformación emocional.
Sobre la VII Antología Internacional de Poesía Sabersinfin
Seguimos con la presentación de poemas que aparecen en la VII Antología Internacional de Poesía Sabersinfin. Por ello, es interesante traer a colación algunas ideas que aparecen en la introducción, como esta: «[…] la poesía no pertenece exclusivamente al campo literario. También dialoga con la ciencia, la filosofía, la psicología, la educación y la espiritualidad. En otras palabras, la poesía describe el mundo, participa en su comprensión e incide en su transformación».
Como ya se ha dicho en otras entregas, desde la visión de Sabersinfin, la poesía no se limita a una finalidad estética, sino que posee la capacidad de reinterpretar la experiencia humana. Precisamente por ello puede dialogar con disciplinas como la filosofía, la psicología, la educación o la espiritualidad.
La poesía no abandona su condición literaria cuando dialoga con otras disciplinas. Por el contrario, es precisamente desde su naturaleza estética que puede iluminar cuestiones filosóficas, psicológicas, educativas o espirituales. Así, su alcance desborda los límites de la teoría literaria para dialogar con otras formas de comprender la experiencia humana.
Considero que el poema que hoy les traigo nos brinda una resignificación del sentimiento amoroso y el dolor, planteados no solo desde lo estético, sino ampliados con una mirada psicológica con la que se dialoga. De esa manera construye la extrañeza y una nueva perspectiva, con lo que posibilita nuevas interpretaciones.
De Mariela Peruffo
La autora es originaria de Quilmes, Argentina. Es egresada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Se especializó en clínica de niños y adolescentes. Con veintidós años de práctica psicoanalítica, dirige un centro psico-integral y ha creado el dispositivo Arte Analítico.
Es autora de obras como La cucaracha se transformó en pluma y El lenguaje del cuerpo de un sujeto creador. Coordina Sabersinfin Buenos Aires, produce el programa Poesía lunar, además de conducir Entre versos en Sabersinfin.com.
La creación del amor
Por: Mariela Peruffo
El alma suspira frente
a la verdad que asoma.
El alivio conquista al dolor,
lo calma al saber
que no se puede volver.
Es una estación imposible
de retroceder.
El alma, curada de la decepción,
en este vaivén de ver a la soledad al revés,
con saber amar se puede conquistar.
¡Que el «silencio» cause paz!
Que este cuerpo admirado, una vez disfrutado,
esté integrado en las versiones que se pudo ser.
El poema como una síntesis de la voz potente,
la manifestación de los aprendizajes atesorados,
¡tan genuinos como recordados!
La mirada brillante
que el espejo me regala,
continuar siendo consecuente
con los ojos del alma,
que observan el resplandor de luz
que ilumina los recuerdos
como eslabones olvidados
de la historia afectada.
La belleza como fruto del poema,
el «saber» atravesado
de los afectos conquistados,
el resultado genuino de haber amado.
El poeta
se sabe superador de un dolor,
de un temor, de una decepción,
de un «me tengo que ir»,
aunque desee quedarse.
La poesía es la idea de un pintor,
el texto de una obra de teatro;
son las metáforas,
incluso… de la decepción.
La poesía es el cuerpo vivo hablando,
es haber conquistado
los puntos de engranaje descolgados.
Son las vueltas a la insatisfacción,
visualización de la «belleza» de tu ropaje.
Es resiliencia,
es canción creada
por una mente iluminada
que quiere regalar al mundo
lo que aprendió.
Es liberación,
es el punto final,
es creación de amor
por sobre el dolor.
Análisis del poema La creación del amor
El poema está escrito en verso libre, con predominio de la sintaxis sobre el verso y frecuentes encabalgamientos suaves, lo que fortalece su tono reflexivo y cercano al manifiesto poético. Las estrofas tampoco tienen un número de versos fijos. En realidad, cada estrofa va respondiendo a la idea que se plantea y de ella depende el número de versos.
El ritmo es discursivo y el tono meditativo. Este se da por la introducción de comas, puntos suspensivos, signos de exclamación o un punto dentro de la estrofa que introduce algún paralelismo. Además hay reiteraciones y enumeraciones. En algunos momentos el poema se siente como un ensayo poético.
En general, el poema es de corte existencial y terapéutico y con una fuerte dimensión metapoética, además de las características ya señaladas.
A lo largo del poema se nomina al alma, el cuerpo, el poeta y el yo, no como entes separados sino como distintas capas de la misma voz que se reorganiza y reconstruye a partir de lo vivido. Esta es una visión muy contemporánea de la identidad: no se trata de una «esencia» concluida sino una acumulación de experiencias afectivas y conscientes. Como veremos más adelante, esta reconstrucción se da por medio de experiencias emocionales y sentimentales: en este caso, el amor se percibe no solo como un sentimiento sino como un proceso de transformación interior. Asimismo, el dolor no se elimina, se atraviesa, se transforma y transforma la vida.
Interpretación del poema La creación del amor
El poema inicia cuando el yo poético se sitúa en un momento en el que el dolor comienza a ceder. Se da entonces la revelación que el alma, en un instante y como una necesidad biológica, suspira. El suspiro funciona como el primer indicio de que el alma comienza a aceptar una verdad que hasta ese momento solo había resistido. Eso, efectivamente, muestra esta primera estrofa: después de mucho dolor, llega el alivio. Y, por muy intenso que haya sido, ya no se puede volver a vivir de la misma forma.
Luego, habla de que el alma puede volver a conquistarse si sabe amar, pero hay dos condiciones: la primera, debe haber sanado de la decepción que la llevó a experimentar el dolor del que se habla antes. La segunda, es, me parece, que haya aprendido a lidiar con la soledad.
Varias interpretaciones…
El verso «en este vaivén de ver a la soledad al revés» es uno de los más amplios y permite varias interpretaciones. Por un lado, tal como sugiero, puede ser que se aprende a convivir con la soledad; otra, puede referirse a que la soledad deja de ser una carencia sino una oportunidad de encontrarse con uno mismo. Asimismo, podría referirse a un cambio de perspectiva: la soledad ya no es el espacio del dolor y del encierro, sino un espacio para la reconstrucción, el reconocimiento de la propia vida y la oportunidad de volver a amar desde otro lugar.
También podría interpretarse como una inversión radical que lleva a comprender la soledad no como ausencia de otro sino como presencia de uno mismo. Esta interpretación encajaría muy bien con el siguiente verso, que no dice que se encontrará a otro amor, sino que ahora se parte desde el conocimiento de una nueva forma de amar.
De todas ellas, considero más convincente tener en cuenta la palabra vaivén, ya que esta sugiere que no siempre se está bien en la soledad. Hay momentos en que la soledad libera y se transforma en una oportunidad para ser uno mismo mientras que otras veces se siente como un peso que castiga. En este caso, lo uniría también con el último verso. Ya sea como liberación o peso, tener paz y reconocer que ambos son estados propios de una situación en la que se crece, me parece una idea fortalecedora, que no esconde ni juzga el proceso que vivimos ante una separación.
La siguiente estrofa habla precisamente de esa posibilidad de versiones o interpretaciones de lo que la persona pudo ser con la otra. El verso «esté integrado en las versiones que se pudo ser», posiblemente desde una mirada psicológica y reflexiva, no habla de olvidar o de rechazar sino de incorporar al ser que fue amado en las distintas posibilidades, decisiones y experiencias de la propia identidad. No se niegan las versiones pasadas ni los caminos no recorridos, sino que se incorpora para una comprensión más amplia de sí mismo.
Un giro en el poema
Asimismo, pareciera el inicio del «manifiesto poético». El poema se plantea como el resultado del análisis e interpretación de una voz que se ha vuelto fuerte y puede trasladar sus experiencias de lo aprendido, que se valoran por ser genuinas y estar presentes en el poeta. A partir de este momento, el poema parece experimentar un desplazamiento temático. Aunque desde el título anuncia una reflexión sobre el amor, conforme avanza desplaza progresivamente su centro hacia una concepción de la creación poética. El amor deja de ser el tema principal para convertirse en el origen de una poética: la escritura nace de la experiencia afectiva, la elabora y la transforma en conocimiento y belleza. Desde esta perspectiva, el texto puede leerse menos como una confesión amorosa y más como un manifiesto sobre el sentido de la poesía.
En esta estrofa, el yo poético se manifiesta en primera persona, quizá para acentuar que la fortaleza adquirida que se refleja en la mirada es una experiencia personal y, además, que no solo es un aspecto exterior sino que proyecta lo que se percibe desde el interior donde la historia vivida es recordada, desde la comprensión de que son vínculos, huellas de una historia emocional herida. No se rechazan, se iluminan y se integran.
Sigue manifestándose con relación a la poesía. En este caso, no se considera que el poema sea producto de la creación estética (belleza). Al contrario, se considera que la belleza es el resultado del proceso poético cuando se muestra como resultado de aprender desde la posición de haber amado y de haber aprendido a manejar las emociones.
Aunque no lo dice, se percibe una especie de satisfacción por el dominio conseguido. Esta percepción se refuerza cuando, en la siguiente estrofa, el yo poético, que ya dejó de hablar en primera persona, se aleja un poco para volverse un observador del poeta. Desde esa concepción de la poesía, el poeta no escribe solo para conjugar palabras hermosas sino para evidenciar que es un ser que ha atravesado por muchas situaciones dolorosas. Incluso, ha tenido que tomar decisiones dolorosas, a pesar de que su corazón dijera otra cosa.
¿Qué es la poesía?
En la otra estrofa, la idea de qué es la poesía se amplía y rompe barreras. Además de ser palabra, se vuelve imagen, acción, metáfora de la vida, incluso del dolor. No es solo un ejercicio intelectual sino la comunicación de la vida, de la conquista de sí mismo y de todo aquello que en la vida no estaba sincronizado y produjo desarmonía.
Las dos últimas estrofas contienen otras características de cómo el yo poético visualiza la poesía: no siempre es cómoda, implica verse tal cual y, sobre todo, ayuda a recuperarse y salir fortalecido frente a situaciones adversas. Es un canto, en el que la iluminación de la que habla no viene del intelecto, sino de haber aprendido de las situaciones. Por ello implica liberación. Se ve no como un punto de partida sino de llegada. Se expresa solo lo que se ha vivido y, por mucho que se haya sufrido, el dolor ya no está, se ha superado.
En conclusión
Lo que se pueda decir en el poema es solo un recuento de daños que se iluminan para sanar. Así, el dolor deja de ser únicamente una experiencia sufrida para convertirse en una experiencia comprendida y compartida mediante la palabra poética.

BrendaCarol Morales
Guatemalteca. Licenciada en la Enseñanza del Idioma Español y Literatura y una maestría en Formación Docente; exbecaria de la RAE. Trabaja como curriculista en el Ministerio de Educación y catedrática en Efpem, (Universidad de San Carlos). Miembro de PEN Guatemala. Fue redactora y editora de la revista Tinamit. Ha publicado en periódicos, revistas y diversas antologías. Sus libros: Vagabunda de la noche (poesía) y Soy una chica muy mala (cuentos). Actualmente, integrante del panel de Poesía lunar y redactora para SabersinFin.




























