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Convertir la palabra en una fuerza para defender los árboles, propone María Dolores Pliego Domínguez

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Por Sabersinfin

Toluca, Estado de México, 28 de julio de 2026. En el marco del Día Mundial del Árbol, la escritora, poeta y docente mexiquense María Dolores Pliego Domínguez hizo un llamado a la reflexión colectiva sobre la urgente necesidad de fortalecer la cultura de protección de los recursos naturales, particularmente de los bosques y los árboles, cuya preservación resulta indispensable para el equilibrio ecológico y el futuro de la humanidad.

La también colaboradora de Sabersinfin sostuvo que quienes tienen como principal herramienta la palabra —escritores, periodistas, docentes, poetas, investigadores y creadores en general— poseen una responsabilidad ética que trasciende el ámbito literario o académico.

“Las palabras deben provocar reflexión y despertar conciencias. No basta con describir la realidad; es necesario contribuir a transformarla”, expresó.

María Dolores Pliego Domínguez subrayó que la sociedad requiere una ciudadanía cada vez más informada y participativa que impulse políticas públicas verdaderamente comprometidas con la conservación, restauración y ampliación de los recursos forestales.

Afirmó que la defensa de los árboles no puede reducirse a campañas ocasionales de reforestación, sino que debe convertirse en una política permanente respaldada por la educación ambiental, la investigación científica, la participación comunitaria y la voluntad política.

Los árboles desempeñan un papel esencial para la vida en el planeta. Además de producir oxígeno mediante la fotosíntesis, capturan dióxido de carbono, ayudan a regular la temperatura, favorecen la infiltración y conservación del agua, reducen la erosión del suelo y constituyen el hábitat de innumerables especies de flora y fauna. Su presencia también mejora la salud física y emocional de las personas y fortalece la resiliencia de las ciudades frente al cambio climático.

En México, diversas instituciones ambientales han insistido en que la conservación de los bosques constituye una prioridad nacional debido a los múltiples servicios ambientales que prestan, entre ellos la regulación del clima, la protección de cuencas hidrológicas y la conservación de la biodiversidad. Asimismo, destacan que el cuidado de los árboles representa una responsabilidad compartida entre autoridades y ciudadanía.

Para María Dolores Pliego Domínguez, la literatura y el pensamiento humanista pueden desempeñar un papel decisivo en este desafío.

“La palabra puede sembrar conciencia igual que una semilla puede convertirse en un bosque. Cada poema, cada artículo, cada clase y cada conversación tienen la posibilidad de despertar el compromiso con la vida”, señaló.

La escritora concluyó que las generaciones actuales enfrentan el reto histórico de heredar un planeta ambientalmente viable y recordó que proteger un árbol significa también proteger el aire, el agua, la biodiversidad y las posibilidades de bienestar para quienes habitarán el mundo en el futuro.

El Día Mundial del Árbol constituye una oportunidad para recordar que el desarrollo sostenible exige una relación más respetuosa con la naturaleza y que la defensa de los bosques comienza con una transformación de la conciencia individual y colectiva, capaz de traducirse en acciones permanentes y en políticas públicas que garanticen la preservación del patrimonio natural.