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La bioética como un faro de luz en la vida

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Foto: Pixabay

Por Enrique Canchola Martínez. Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México, México.

En un mundo donde la ciencia avanza a pasos agigantados, la bioética se erige como un faro de luz que guía nuestras decisiones más críticas, nos proporciona una reflexión sobre la importancia de considerar y respetar la autonomía, la justicia, la beneficencia y la no maleficencia que son sus principios fundamentales. La bioética debe ser el andamio en nuestras vidas, para conducirnos con dignidad y respeto.


La Bioética es el guardián de la vida, su voz es el susurro mental que aconseja hacer el bien, ser felices, hacer las cosas razonablemente, con amor y que nuestro actuar sirva para el bien y para mantener la armonía universal. Nos enseña a valorar cada momento, a tratar con dignidad a cada ser y a ponderar el bienestar colectivo sobre el individualismo desmedido.
La bioética nace del corazón, sus raíces profundas tocan los sentimientos mas ocultos de la mente y sus ramas se extienden hacia el cielo donde se encuentran la espiritualidad y los misterios de la vida y del universo.
Es esa voz que va diciendo que cuidemos la vida de nuestros hermanos humanos, de nuestros hermanos animales y plantas y cuidemos nuestro planeta que es la casa nuestra. Es esa voz que nos recuerda que toda acción tiene su consecuencia legal moral y social.


La bioética susurra canciones de despedida, recordando que el final es tan natural como el inicio, y que en el respeto a la vida se incluye también el respeto a una muerte digna. Enseña a aceptar que, aunque la medicina puede retrasar el ocaso, no siempre debe hacerlo a costa del sufrimiento o de la calidad de vida.


Con el tiempo, la bioética, se ha convertido en un emblema de equilibrio entre la ciencia y la moral, entre el progreso y la ética. La bioética seguirá allí, invisible pero omnipresente, asegurándose de que cada decisión tomada honre la complejidad y la belleza de la vida y de la muerte. Y reflexionemos ante los dilemas en nuestras vidas y nos enfrentamos a las adversidades y triunfos con dignidad y respeto.

Enrique Canchola Martínez
Profesor Universidad Autónoma Metropolitana
Ciudad de México, México
30 de mayo 2024