Las mariposas de mi pensamiento
se quedan atrapadas en mis manos
para tocar las estrellas del cielo
a través de tu piel divina en celo.
El deseo socava mi paciencia
por tenerte en mis brazos
para llenarte de mi pasional esencia
y alimentar a mis labios ansiosos.
Busco la luz de tu mirada
para romper la sombra
de imágenes perdidas en la niebla
que en el abismo de la nada
torturan la carne y destrozan el alma.
La avidez del eco de tu voz guardada
pone a mi mente en el delirio en triza
en busca de tus palabras y tu sonrisa
para ser exiliado continuo de la nada.
Enrique Canchola Martínez 28 de febrero de 2024






























