Por Enrique Canchola Martínez y Sinaí Vallejo Villagómez
Universidad Autónoma Metropolitana
Ciudad de México, México.
La fe, ha sido explorada abundantemente, desde la neurofisiología, proponiendo que la experiencia espiritual no es un suceso místico aislado, sino un proceso neuronal y biológico que forma una unidad neuropsicológica compleja en el neuroconectoma que involucra la activación coordinada de diversos circuitos neuronales y sistemas neuroquímicos.
Cerebro y fe
La experiencia de la fe activa áreas específicas del cerebro, entre ellas los lóbulos: preFRONTAL, donde se encuentran la atención, la voluntad y los Dones del Espíritu Santo; el TEMPORAL derecho, el Trono del Diablo y de Dios y su divinidad y el PARIETAL, donde se establece la unidad del cuerpo con el espíritu, lo humano con lo divino y la tierra con el cielo. Durante estados de éxtasis espiritual los individuos experimentan una conexión con algo superior y una pérdida de los límites del “yo”, para percibir un estado cuántico de superposición y entrelazamiento con el universo y la metaconciencia.
Neuroquímica de la fe
La fe, es la creencia sin tener la evidencia, este evento en el cerebro no solo es eléctrico, también es químico. La práctica de la creencia y la esperanza modifica la estructura molecular del cerebro:
En este proceso participan:
La Dopamina, la cual media el optimismo y la motivación que encuentran los creyentes.
La Serotonina, que facilitan estados de paz y serenidad asociados con la espiritualidad.
La Oxitocina, que refuerza la cohesión social y el sentimiento de amor fraternal.
Las Endorfinas, conocidos como analgésicos naturales, se secretan durante la práctica de la fe y la oración, aumentando el umbral del dolor y reduciendo la ansiedad
La Fe como Homeostasis Evolutiva
Desde esta perspectiva desde las neurociencias, podemos afirmar que la fe actúa como un modulador cerebral que contrarresta el estrés crónico. Al creer, el cerebro envía señales al sistema endocrino para reducir la producción de hormonas del estrés, lo que protege al sistema inmunológico y mejora la salud cardiovascular.
Neuro-Poesía y Fe
En la poesía, denominada espiritual y religiosa, en la cual la oración, forma parte del constructo del lenguaje cerebral, la fe, se convierte en una metáfora biológica, para que la mente pueda habitar en un mundo imaginario de felicidad, que, de otro modo, resultaría imposible.
La neurofisiología de la fe propone que creer es una propiedad intrínseca de nuestra biología. El cerebro humano no solo es capaz de la fe, sino que parece haber evolucionado para necesitarla como una herramienta de resiliencia, salud y sentido existencial.
3 de abril de 2026 Enrique Canchola




























