Por Enrique Canchola
El canto y música de tu piel
llegan a mi alma
dando alegría y calma
a mi mente y a mi cuerpo febril
Mi cerebro disfruta al instante
la luz del sol que se refleja
en los cristales cuánticos de tu cuerpo
para iluminar mi espíritu completo
Con tu presencia alabastrina
mis pensamientos se los lleva el viento
y llena de alegría, cada instante y cada día.
mi apasionada y jubilosa vida.
Enrique Canchola




























