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Lo que viene del Mundial de Futbol desde la poesía

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Por Saile Villalobos

Veo un Mundial como reflejo de su entorno actual, con una multipolaridad como nunca antes. El mundo cambia de manera vertiginosa, y el Mundial será espejo de esa incertidumbre.

La poesía también habita en la incertidumbre y en la diversidad.

El futbol es el juego colectivo más popular del mundo; quizá su encanto radica en su sencillez: basta un balón y un espacio para jugar.

La poesía, de igual forma, apenas requiere un lápiz y un papel.

En los lugares más apartados, niños de todas las condiciones comienzan a socializar reuniendo a un grupo de entusiastas del balompié. No importa si se juega en una favela, en un llano, en el barrio o en el arroyo de la calle: el espíritu es el mismo que anima a los grandes equipos y selecciones. La finalidad es clara: dar lo mejor de sí para colaborar con el conjunto y alcanzar la victoria. Entonces el júbilo estalla: llegan los abrazos, la celebración compartida, la emoción colectiva.

La poesía debe tener la cadencia y el ritmo de una buena jugada, la belleza en la ejecución; como una rima que articula métrica y musicalidad hasta convertirse en un verso que conmueva, como un gol celebrado desde la tribuna.

Cuando se conjugan belleza, movimiento y pasión en la expresión, el espíritu se eleva.

La poesía organiza las palabras con sutileza; un buen equipo necesita hacer lo mismo con el juego.

La poesía es una experiencia íntima, una comunión entre autor y lector.
El futbol, en cambio, es una labor conjunta que requiere de ejecutores capaces de imprimirle emoción y sentido al juego.

Existe poesía épica, como existen partidos memorables en un Mundial: Italia-Alemania, el llamado “partido del siglo”.

El futbol alcanza dimensiones artísticas, como la poesía, con el “jogo bonito” del Brasil de Pelé. Así como hay grandes futbolistas —Diego Maradona, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Ronaldinho, Garrincha, Roberto Baggio, Franz Beckenbauer, Hugo Sánchez, Andrés Iniesta—, también existen grandes poetas: Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Jaime Sabines, Rubén Darío, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Victor Hugo, León Felipe, Walt Whitman y Rumi.

Ellos son quienes vuelven sublime la poesía o inolvidable al futbol.

El Mundial de Futbol es una fiesta que une al mundo y contempla el recorrido del balón, esperando que cruce la portería rival para desatar la celebración en una auténtica verbena popular.

Seamos como los niños: pongámonos la camiseta y alentemos a nuestro equipo para que dé su mejor esfuerzo, quizá como un poema épico, con rima, métrica y cadencia; y, como Homero, cantemos juntos una gesta inmortal.

Saile Villalobos (eliasvillalobossaile.com) nació el 5 de mayo de 1952 en la Ciudad de México. Es licenciado en Mercadotecnia y Publicidad. Trabajó en la industria farmacéutica durante treinta y tres años. Es autor de las novelas «Del odio al amor», «Frente al espejo», «La corporación» (El secreto) y «Grafiti». También es autor del poemario «Mis reflexiones». Ha publicado «Cuentos y fábulas», «El niño navegante» y «Fábulas y cuentos del Búho Sabio». Ganador del concurso de cuento infantil BUAP-Sabersinfin, con su obra: «El niño alebrije». Ha participado en todas las ediciones de la «Antología internacional de poesía Sabersinfin». Publica en «Filigramma», la revista del Círculo de Escritores Sabersinfin.