Por Salvador Calva Morales
Hola, chiquilla loca, llegas súbita y ardiente;
te apareces en mis sueños, me desbordas de repente,
y al quitarme el antifaz del descanso y del olvido
tus formas me dan la vida… y despiertan mi latido.
Mis pupilas te descubren en la aurora insinuante;
tus curvas hablan en fuego con lenguaje provocante.
De lo alto y de tu espalda, donde el deseo se posa,
se revela tu silueta tan divina y tan hermosa.
Me das vida, me oxigenas
las neuronas y la libido,
incendiando mi pensamiento;
y en la piel siento tu nombre como un dulce juramento.
Es increíble recordarte tan cercana, tan real,
como brisa que se vuelve tempestad sensorial.
¿Por qué huiste de mis ojos si este amor no sabe olvido?
Ni el silencio ni la ausencia han borrado lo vivido.
Agradezco tus detalles, musa audaz, provocadora,
que regresas a mi verso como llama que enamora.
Y así escribo con el alma y la pluma erguida,
con el pulso desbocado y la sangre enardecida,
para decirte sin miedo, con pasión desbordada:
otra vez me has conquistado… y te quedas en mi alma,
como un incendio de luz que eterniza tu nombre en mi sangre.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























