Así es como yo te miro
cuando entrelazamos el corazón
con las pupilas
y a medio camino
la perfección danza
entre listones de oro
como queriendo contagiarme
cada vez más
de ti.
La tristeza encapsulada
es derrotada sin más
por el andar de tu cabello
mientras la luz artificial cubre tu cuerpo
hasta que toca el suelo de tu cielo
atraída sin pensar.
Cada rasgo de tu rostro,
cálido y perfecto,
es como un poema sin igual,
que atrapa los sentidos con solo rozar.
Tienes todos los géneros en tus pupilas
y mirarte,
embriagadora lectura,
enciendes la envidia de quien huele tu aroma.
Pensarte es privilegio,
merecedora no soy,
pero a tu recuerdo añado peonias
en un intento de atraerte
y si el sol por mi hablase,
arderíamos de amor sobre los polos
y las flores olvidarían sus botones
para verte una vez más,
confundiendo al rey con tu mirar.
Tus comisuras
son el sentido figurado de las citas
que te escribo a medianoche
cuando la plata se extiende por mi cuerpo
y los diamantes parpadean por tus sueños
platicando con mi almohada.
Tus manos
terciopelo de hogar,
portadoras de alma en tacto,
acaricias mis sueños con algodón de piano
y en las notas de tu piel
se escriben versos de ilusión
en rocío verde.
Si pudieras verte como yo te miro
en ti reencarnaría el alma vanidosa
que otorgó su corazón a su mirar
y en los destellos de agua
al amor eterno decidió entregarse
pues frente a frente otra perfección
no se igualó.
Rene Rojano. Poeta fronteriza




























