
Parvati, llama de amor sin herida,
compañera eterna del dios creador.
En tu abrazo danza el universo,
y en tu susurro florece el ardor.
Eres la caricia que no pide nombre,
la fuerza que brota desde el interior.
Tu cuerpo es camino, templo y mantra,
una ofrenda dulce que enciende el sol.
Entre tus brazos, Shiva se disuelve,
se hace ternura, se entrega en pasión.
Contigo, el deseo se vuelve plegaria,
y el gozo, una forma de meditación.
Oh diosa que escucha desde el silencio,
que enseña que amar también es servir,
tu piel es palabra que no se olvida,
y tu mirada es saber sin decir.
Parvati, madre del amor consciente,
cauce sagrado del alma y del ser,
con tu presencia florece la calma,
y el fuego se aprende a sostener.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta



























