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Poema a Aristóteles

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Por Según Lisipo - Jastrow (2006), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1359807

Por Salvador Calva Morales

Aristóteles,
arquitecto del equilibrio,
maestro de la forma y la sustancia,
supiste que la vida humana
no florece por accidente,
que el alma necesita cultivo
como la tierra necesita estación y cuidado.

No te bastó con explicar el mundo:
quisiste comprender
cómo hacerse digno de habitarlo.

Por eso hablaste del carácter,
de esa obra lenta
que se construye
acto tras acto,
elección tras elección,
como quien levanta un templo
sin permitir que una sola piedra
desmienta a las otras.

Nos dijiste que la virtud
no nace del capricho,
sino del hábito noble;
que el bien no es una idea lejana,
sino una práctica diaria
que educa la voluntad.

Aristóteles,
tú viste en la educación
el arte de afinar la conducta,
de guiar la pasión sin mutilarla,
de darle a la razón
la noble tarea
de ordenar el fuego interior.

No hay grandeza, decías,
sin disciplina;
no hay plenitud
sin ese trabajo íntimo
de aprender a elegir lo justo
en medio de los extremos.

Formar el carácter
no es apagar al hombre,
es enseñarle a gobernarse,
a no ser esclavo
ni del exceso ni de la carencia,
a encontrar la medida
donde la dignidad respira.

Hoy tu legado
permanece como columna antigua
que aún sostiene nuestras aulas:
recordándonos que educar
es mucho más
que transmitir conocimientos;
es modelar una presencia,
fortalecer una conciencia,
preparar a cada ser humano
para que su libertad
no sea un naufragio,
sino una obra lúcida y fecunda.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta