Por: Salvador Calva Morales
Qué experiencias he vivido, cuánto he soñado,
aprendizaje profundo he acumulado.
Tres semanas de aventuras sin medida,
Dubái en mi interior queda, joya encendida.
Ya me despido de tus tierras brillantes,
nervios me invaden, trámites constantes.
Un avión me espera, gigante viajero,
rumbo a mi México, hogar verdadero.
Dieciocho horas me marcan destino,
con Barcelona en medio del camino.
Intentaré dormir, como aquella llegada,
cuando la ilusión tenía mi alma encantada.
Mas no es igual el nervio de esta partida,
no son expectativas de nueva vida,
sino la duda de cómo seré acogido
por mis coterráneos y mi suelo querido.
Aquí encontré paz, limpieza y bondad,
rostros amables, gesto de amistad.
Me acostumbré al orden, al trato sincero,
y ahora regreso con sentir viajero.
Quisiera una vara mágica alzar,
y en Puebla heroica poder despertar,
con el abrazo de mi gente querida
y el calor de mi tierra tan florecida.
Allá te voy, México lindo y amado,
corazón palpitante, vuelo esperado.
Puebla de Zaragoza, cuna de mi ser,
en ti renaceré, ¡qué ansias de volver!
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























