Renuncio a ser faro; prefiero ser puerta,
ventana por donde el sol se cuela
o aliento juvenil azuzado por la necesidad y el deseo.
No, no quiero ser faro. Quiero ser camino,
sendero de montaña por donde transiten
los desposeídos con un azadón en las manos,
con una cantimplora atravesada en el pecho,
con un clavel encarnado escondido en las manos
y, eventualmente, con un fusil.
Claudia Chinchilla Vettorazi, escritora guatemalteca y docente.




























