Inicio Abel Pérez Rojas Reversible

Reversible

492
Image by 1tamara2 from Pixabay

Me entretengo contando los posibles finales,
como un reloj de arena que se agota en silencio,
una historia de sombras que la humanidad escribe
con manos temblorosas y miradas ausentes.
El pesimismo susurra en cada página,
pero, en medio del abismo,
algo brilla, como una voz inesperada.

Cuando estoy a punto de concluir,
las palabras se vuelven cuchillas afiladas,
el mundo parece un lienzo roto
donde el caos se dibuja sin piedad.
Entonces, surge una llama tenue,
una chispa que atraviesa la penumbra
y redefine el paisaje que viene.

Una utopía alentadora toma forma,
como una caricia en medio de la tormenta,
y la marcha atrás se convierte en un himno
que canta la reversibilidad de lo trágico.
El destino, tan temido, se diluye
en la certeza de que aún podemos escribir
con tinta de esperanza los renglones torcidos.

Los días grises ya no son sentencia,
sino preludio de la aurora que se gesta,
como si el universo conspirara en secreto
para recordarnos que somos constructores
de puentes hacia lo eterno,
artífices de lo improbable,
navegantes del sueño más humano.

Me detengo frente al espejo del tiempo,
y veo en él no solo cicatrices,
sino también la voluntad que renace
en cada lágrima derramada,
en cada grieta que revela
la luz que habita en los abismos.

La humanidad no es solo verdugo,
también es redentora de su propia oscuridad.
Sus manos, aunque manchadas,
tienen el poder de sembrar esperanza,
de cultivar futuros donde ahora
solo habita el augurio de lo perdido,
la promesa de lo que aún podemos ser.

Así, cuento los innumerables finales,
pero ahora los entretejo con sueños,
con la certeza de que todo lo escrito
puede reescribirse con amor y valentía.
El fatídico destino es un espejismo,
y el mundo, un papiro interminable
esperando nuestra última pincelada.

Abel Pérez Rojas #Abelperezrojaspoeta