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Salvador Calva Morales reflexiona sobre la libertad y se inspira en poesía, durante su visita a la Estatua de la Libertad

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Por Sabersinfin

Nueva York, Estados Unidos a 3 de mayo de 2026. En el marco de su reciente estancia en Estados Unidos, el escritor y educador mexicano Salvador Calva Morales llevó a cabo una visita a la Estatua de la Libertad, uno de los símbolos más representativos de los valores democráticos a nivel mundial.

Durante su recorrido, y al pie del emblemático monumento, el también médico veterinario realizó la lectura de algunos de sus poemas, en un ejercicio que conjugó creación literaria y reflexión social. En este contexto, destacó la importancia de la libertad como un principio fundamental que, subrayó, debe ser defendido “contra viento y marea” en la actualidad.

La presencia de Salvador Calva en territorio estadounidense forma parte de una agenda orientada a la expansión académica y al fortalecimiento de vínculos institucionales de la Universidad Mesoamericana, plantel Morelos, institución con la que mantiene colaboración activa.

Asimismo, el autor aprovecha su estancia para avanzar en la escritura de un par de nuevos libros, así como para continuar con la creación de su obra poética, consolidando su trayectoria dentro del ámbito literario.

Con esta visita, el escritor no solo reafirma su compromiso con la literatura, sino también con la promoción de valores universales, utilizando espacios simbólicos para proyectar mensajes de relevancia contemporánea.

Aquí unos versos escritos al momento por Calva Morales:

Al pie de la Estatua de la Libertad

Al filo del puerto despierta el noble,
con antorcha alzada contra la niebla,
no es solo un faro: es la voz de muchos,
de quienes cruzan con fe en el pecho.

Hierro y silencio guardan sus promesas,
pies anclados sobre viejas cadenas;
la libertad no es palabra ni simple espejismo,
es pulso vivo que resiste e inspira.

Desde su altura vigila a quienes sueñan,
los rotos, los nuevos, los que no se rinden;
cada ola trae historias sin nombre,
pero sí con rostro
que en su mirada prodigan futuro.

Y yo, extranjero de paso,
dejo en sus sombras un verso encendido:
que la libertad no sea discurso,
sino un camino firme y sin límite alguno.