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Sexo fantástico

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– La Historia Jamás Contada –

El tema de la “cápsula” de hoy me lo sugirieron los comentarios de nuestras compañeras sobre los cuadros que les regaló uno de nuestros escuchas más participativos.

Si no me equivoco, se trata de obras de BORIS VALLEJO, el conocido pintor peruano que provoca un efecto inquietante al combinar misterio y erotismo asociando en situaciones sexualmente excitantes a humanos con seres fantásticos del tipo de los que pueblan las mitologías y religiones. (Aunque debe señalarse que el tema que ilustra la obra de Boris, indudablemente contemporánea, es tan antiguo como la Humanidad misma, pero no siempre presentado tan explícitamente.)

En efecto, las mitologías ya nos hablan de las relaciones sexuales de los dioses, tanto entre ellos mismos como con los mortales. Y también de los frutos de esas uniones, que pueden ser otros dioses, en el primer caso, o un tipo especial de seres híbridos: los héroes o semidioses, que comparten cualidades tanto humanas como divinas, en el segundo.

Es extraordinariamente rica la variedad de formas en que los dioses o diosas se aproximan a los humanos y eventualmente se involucran sexualmente con éstos: a veces como espíritus puros, otras como seres humanos; también como animales conocidos o desconocidos, como criaturas inclasificables o, incluso, como cosas.

Para las religiones que se alejan del antropomorfismo, esto es, de buscar siempre la semejanza con los humanos, esta abundante actividad sexual la encontramos en la corriente religiosa o pararreligiosa que invariablemente se forma alrededor o en contra de la corriente oficial.

Aquí nos encontramos también con seres muy extraños, como los íncubos y los súcubos, espíritus que buscan el contacto sexual con los humanos asumiendo los primeros el papel activo y el pasivo los segundos. También están las leyendas sobre las brujas y sus reuniones periódicas –sabbats y aquelarres-, en las que éstas copulaban con seres no humanos. Vemos que hasta en la fantasía, a la sexualidad de los dioses se la degradó hasta convertirla en la sexualidad de los demonios, en correspondencia a la satanización que se hizo de la sexualidad humana.

Algo similar sucedió con el otro gran bloque de seres fantásticos: los Elementales, que en su versión original (pues en los cuentos de hadas “para niños” ya son asexuados), eran sumamente activos sexualmente, incluso con los humanos.

Finalmente, el SEXO FANTÁSTICO también aparece en mitos relativamente modernos, como el del Vampiro, en que otra vez el ser fantástico acosa sexualmente a sus víctimas humanas, para llegar al mito contemporáneo por excelencia: el de los Extraterrestres, con sus abducciones o secuestros con fines sexuales.

En fin, que los seres humanos se reflejan siempre en sus creaciones. Y el mundo de la fantasía no podía ser la excepción, pues siendo la sexualidad una característica irrenunciable de los humanos, ésta tiene que aparecer de una forma u otra, hasta en las más inmateriales de ellas.

Puebla, a 18 de marzo de 2004.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.