ConoSER Bien
“No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial,
pero la Cuarta será con palos y piedras”
Albert Einstein
Por: Jorge A. Rodríguez y Morgado
Fue el 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, cuando el bombardero B29 dejó caer la bomba “Little Boy” sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, marcando un hito en la historia de las armas nucleares. Tres días después, el 9 de agosto de 1945, una bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki. Este fue el segundo bombardeo nuclear realizado por Estados Unidos sobre ciudades japonesas.
Esta dos inmensas explosiones nucleares cambiaron al mundo. Murieron alrededor de 214 mil personas, 140 mil en Hiroshima y 74 mil en Nagasaki, entre agosto y finales de 1945. De esta brutal manera terminó la Segunda Guerra Mundial.
La Oficina de Asuntos de Desarme de la Organización de las Naciones Unidas (UNODA), llega a la conclusión de que las armas nucleares son las más peligrosas de la Tierra, ya que una sola puede destruir ciudades enteras, causando la muerte de millones de personas, poniendo en peligro el medio natural y las vidas de las futuras generaciones debido a sus efectos catastróficos a largo plazo.
En junio de 2025, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) reveló que, en cuanto a potencias nucleares, Estados Unidos y Rusia representan cerca del 90% de reservas mundiales. El SIPRI registró un total de 12 mil 241 ojivas en enero de 2025, de las cuales, 9 mil 614 están almacenadas con miras a un uso potencial. Se contabiliza al menos nueve países que han declarado o se cree que poseen ojivas nucleares: Rusia, 4 mil 309; Estados Unidos, 3 mil 700; China, 600; Francia, 290; Reino Unido, 225; India, 180; Pakistán, 170; Israel, 90 y Corea del Norte, 50.
Debido a la creciente proliferación de ojivas a nivel global ya que, el panorama actual se caracteriza por múltiples focos de tensión y dinámicas impredecibles, sí existe la posibilidad de una guerra nuclear, lo que agrava la inestabilidad mundial, ya que muchos países tienen acceso o aspiran a tener armas nucleares.
Hipotéticos escenarios de una guerra nuclear involucran aspectos ambientales y humanitarios, las consecuencias ambientales podrían producir una extinción masiva del ser humano en el planeta.
Según cálculos, en un enfrentamiento nuclear masivo entre las superpotencias nucleares¹; EE. UU. y Rusia; se llegaría a detonar de 5,000 a 10,000 megatones de fuerza explosiva.
En el caso de que se llegue a los 10,000 megatones, la temperatura bajaría de 10 °C en el caso más modesto hasta -50 °C. Las cenizas, humos y demás partículas producidas por los incendios y detonaciones permanecerían en la estratosfera, oscureciendo la luz del sol durante semanas o meses. La radiación solar se reduciría hasta el 1% de lo habitual hasta un mes, recuperando el 50% a los ocho meses. La guerra nuclear podría producir una nube gigante de polvo radiactivo sobre gran parte de la tierra.
La fotosíntesis no se produciría y casi la totalidad de la vegetación moriría en pocos días, siguiéndole todos los animales herbívoros. De esta forma, en unas semanas no habría más alimentos para la mayoría de los seres vivos. El aumento de la radiación ultravioleta acabaría con el fitoplancton, lo cual provocaría una mortandad generalizada en pocos meses. En las primeras 48 horas, se produciría la lluvia radiactiva que acabaría con el 50% de los adultos sanos. Hasta un 30% de las tierras del hemisferio norte recibirían un alto nivel de envenenamiento radiactivo. De esta manera, difícilmente quedaría un ser humano vivo en el hemisferio norte y en el hemisferio sur la vida de los pocos supervivientes no sería mucho mejor.
Una guerra nuclear de gran escala no solo significaría el fin de la civilización, sino la extinción de la humanidad y gran parte de los seres vivos en el planeta. La mitad de la población mundial moriría en pocos días tras la devastadora explosión.
Con este grado de destrucción no existiría plan de socorro alguno que pudiese atender a los innumerables heridos y enfermos. Además, no existiría casi ninguna infraestructura para ayudar a la población, quedando los supervivientes en el caos y el abandono total.
La destrucción mutua asegurada (DMA), también conocida como “1 + 1 = 0”, es la doctrina concebida por John von Neumann consecuencia de una situación en la cual cualquier uso de armamento nuclear por cualquiera de los dos bandos opuestos desembocaría en la destrucción completa de ambos, tanto del defensor como del atacante.
Cuando se es consciente de que el único resultado posible de un conflicto nuclear es la propia aniquilación, los ímpetus belicistas resultan moderados hasta el extremo de desaparecer en la práctica.
¿Por qué América Latina no tiene armas nucleares? Fue un 14 de febrero de 1967 cuando 33 países de América Latina y el Caribe firmaron en la Ciudad de México el “Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares”, más conocido como el “Tratado de Tlatelolco”. Con él, la región rechazó la carrera armamentista atómica.
El Tratado de Tlatelolco prohíbe, cualquier forma de posesión, fabricación, ensayo o transferencia de armas nucleares en la región. Además, establece que el uso de la energía nuclear debe limitarse exclusivamente a fines pacíficos. Alfonso García Robles, jurista y diplomático mexicano, fue el arquitecto de esta histórica iniciativa, por lo que, en 1982, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, por su incansable labor en pro del desarme nuclear global.
Con la finalidad de evitar una hecatombe mundial, la Organización de las Naciones Unidas proclamó, el 2 de diciembre de 2013, celebrar cada 26 de septiembre el “Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares” una jornada cuyo objetivo es promover y sensibilizar a la población sobre el peligro de las armas nucleares para que se prohíba su posesión, desarrollo, producción, adquisición, ensayo, almacenamiento, transferencia, uso o amenaza de uso, y que contemple su destrucción.
Luchemos por ello.
Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com
Referencia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Efectos_globales_de_una_guerra_nuclear





























