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Una psicología inversa del poder (Artículo)

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– La Historia Jamás Contada –

Dentro del extenso territorio de lo Extraño humano, hay una parcela en la que nunca se indaga con la suficiente profundidad, a pesar de la frecuencia con la que llega a poner en peligro la misma convivencia (más o menos) civilizada entre los individuos de una comunidad, sociedad o país, como si existiera un tabú, un acuerdo tácito de no hacerlo, comenzando por los profesionales del ramo, es decir, los periodistas, con sus muy valiosas -por escasas- excepciones.

Me refiero a las particulares manías, obsesiones o locuras (¡y no en sentido figurado!) que desarrollan sujetos que detentan alguna clase de poder sobre los demás, como si efectivamente se hubiesen -o los hubiesen- separado del resto de sus semejantes, alienándose de las características naturales de éstos, tanto físicas como de carácter y actitud, al principio en una especie de embriaguez de poder pasajera, pero con el tiempo instalándose definitivamente en ella, sin posibilidad aparente de retorno a la cordura.

Sin embargo, esta “locura de poder” puede, a su vez, ser descrita, reconocida y tratada mediante el lenguaje, las técnicas y los procedimientos usuales en Psicología, Psicopatología e incluso Psiquiatría, toda vez que sus síntomas corresponden a los que pueden observarse en un humano cualquiera, de esos que no han sido exaltados al Poder. (Recuerdo un libro con el llamativo título de LOS ENFERMOS QUE NOS GOBERNARON, que ya en la contraportada aclaraba el editor que se trataba de enfermedades físicas, adelantándose a lo que seguramente estaría pensando la mayoría de sus posibles compradores.)

Puntualizaba yo al principio que “con alguna clase de poder” porque este síndrome no sólo se presenta en los grandes potentados políticos, militares, religiosos o empresariales, sino en cualquier reyezuelo (o Lady o Lord) de casa, barrio, parroquia, Departamento, Institución y así ascendiendo en cuanto a número de subordinados tenga a su disposición, hasta llegar a la cúpula del Poder misma, aunque obviamente quienes mayor influencia catastrófica llegan a tener, son los que se encuentran en ésta.

Ahora, hay que decirlo: no todos los que llegan a tales posiciones sucumben a este embrujo o maldición, como me lo explicó ad hominem una persona mayor que había conocido y tratado personalmente a funcionarios públicos de primer nivel en sexenios ya antepasados, en una sabrosísima charla casual que sostuvimos sobre la naturaleza humana. Efectivamente, “hay quienes cruzan el pantano inmaculados”, como diría el Águila duelista, pero al no causar estropicios, simplemente regresan a sus vidas privadas.

Pero volviendo al tema principal, tenemos testimonios de siempre, del arte rupestre a los medios en línea contemporáneos, de esta peculiar insania asociada al ejercicio del poder, como las clásicas VITAE CAESARUM de Suetonius en la Antigua Roma, pero también más cercanas a nosotros en el tiempo y el espacio, como aquí en México con un Presidente que de bromista y chocarrero en su juventud, en su madurez frecuentaba los salones espiritistas y coqueteaba con la brujería: andaba interrogando al Arcano… y llegó el ´68.

Mientras que en los Estados Unidos tenemos ahora mismo a Donald, no el Pato disneyano sino el pato-lógico de Trump. (Por cierto, hace unos días retransmitieron por tv unam THE MANCHURIAN CANDIDATE, aunque anunciándola con el título que le endilgara el integrismo español de la época de Franco (hablando de maniáticos unos y otros): EL EMBAJADOR DEL MIEDO (??), película que recomendé en un artículo anterior aquí mismo.

Termino diciendo que así como es conveniente informarse sobre la historia escolar de los candidatos, también lo es hacer lo propio respecto a su historia clínica-psicológica no sólo de políticos y gobernantes, sino de cualquiera que esté en posición de adquirir poder sobre otros a través de un medio u organización cualquiera, por informal o inofensiva que parezca, pues suele derivar en lo que estamos tratando.

Es el sentido de efectuar una Psicología inversa (reverse Psychology) del Poder: un medio de prever (“ver por anticipado”) tan funesta consecuencia y tal vez hasta evitarla o cuando menos mitigarla.

¿No lo creen ustedes así?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.