Cuántas veces nos guía la suerte,
tantas veces tropezamos en la vida,
pero en su caos hallamos la partida,
un fuego que arde,
que nunca nos advierte.
Lo ideal es un mito,
un espejismo fugaz,
un fuego que arde,
que nunca nos advierte,
más allá del velo,
lo perenne florece,
esencia pura que jamás fenece,
un faro en la tormenta,
siempre eterno y tenaz.
La lucha jamás debe rendirse al abismo,
los sueños nacen del ímpetu valiente,
es en el riesgo donde el alma viva se siente,
la victoria brota del heroico optimismo.
Los matices de la vida hay que saberlos sortear,
en cada sombra hay un destello escondido,
y aunque el día a día sea un cruel latido,
en cada paso los frutos suelen brotar.
No desistas al tambor que truena y ruge,
cada tropiezo es un eco de aprendizaje,
en la constancia habita el bello pasaje,
donde la gloria canta y nunca se refugia.
Que el fervor sea tu llama y guía eterna,
vive el ahora con la pasión encendida,
la victoria no es meta,
es la vida vivida
de un eterno final.
Salvador Calva Morales #Salvadocalvamoralespoeta































