Inicio Poemas Vuelo hacia Dubái

Vuelo hacia Dubái

445

Por: Salvador Calva Morales

A quién sabe cuántas millas de altitud
miro la vida con nueva quietud;
entre nubes y cielos de turbulencia
yo duermo, descanso sin prisa,
me invade un asombro de pura conciencia.
No me importa el número, ni el lugar,
pues ya en este instante me dejo llevar.

Majestuoso, el ave de acero me envuelve
y en su vientre la calma y el miedo se encienden;
obra de sabios, de manos divinas
que elevan al hombre en rutas cristalinas.

Me siento pequeño,
apenas un soplo,
pero en mi cariño por todos ustedes
me sé gigantesco.

En primera clase la opulencia se asoma,
pero más que el lujo el amor me corona,
pues pienso en ustedes, en voces y abrazos,
y el corazón crece rompiendo los lazos.

Una mosca sería más grande que yo,
mas vuelo en un mundo que el alma agrandó.

Sobre el desierto me espera un destino,
Dubái me recibe con oro divino,
sus torres brillando, sus mares de arena;
un canto resuena y me limpia la pena.
“Allahu Akbar”, escucho temblar
y siento que el alma se quiere postrar.

Qué somos nosotros, me vengo a preguntar,
si nada y todo se pueden juntar:
un soplo fugaz, un instante en la historia
o todo el universo guardado en memoria.
Pequeños y grandes, frágiles, eternos,
soñando horizontes, buscando lo eterno.

Aprendo del canto, del rezo sereno,
del respeto al otro,
del gesto sincero.
Si algo se pierde, alguien volverá,
pues nada es de nadie y todo está en paz.
Y pienso en mi tierra, Latinoamérica herida,
que olvida valores, que olvida la vida.

Oh viaje profundo, oh vuelo interior,
me haces más humano, me llenas de amor;
me muestras lo frágil, lo grande, lo cierto,
que en nubes y rezos me encuentro despierto.
Y así, con el alma rendida al andar,
en Dubái me digo: amar es volar.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta