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3 shots: humanismo, feminismo y congruencia

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Imagen auspiciada por PIXABAY, proporcionada por admknowdns

Estimado lector, permítame tres apuntes rápidos:

¿Qué es el humanismo Mexicano?

Me confieso como un fanático de los comics; ese gusto es anterior al “efecto marvel” del cine que hasta nos ha dejado asqueados y a Hollywood sin ideas. Las historias de los comics, a lo largo de décadas, se sienten como una dinámica de fogata y bombones, donde la historia se va contando por turnos y está sujeta a la creatividad de cada integrante del grupo. Naturalmente, no ha sido un sólo escritor, editor ni dibujante quienes han construido la identidad de Spiderman o Capitán América; donde ha quedado una generación, ha empezado otra a contar su parte y aportar de sí al personaje. Así, las ideas no nos pertenecen y se transforman en contenido y alcance con cada generación que toma turno de contar.

De la misma forma podemos ver las discusiones filosóficas, como un diálogo distante en el tiempo, pero cercano en el intercambio. Las ideas y conceptos se transforman al intercambiarse en ese diálogo. Lo que hoy es el paradigma, eventualmente será retado y transformado como parte de un intercambio y contraste de ideas.

En ese tenor, califico natural que aún no se pueda definir por completo el concepto “humanismo mexicano” al que se hizo referencia en múltiples episodios del gobierno del expresidente López Obrador. A pesar de su reiterado uso en discursos políticos, me parece que le corresponde a las siguientes generaciones ir delineando tal concepto hasta su definición plena. Y veo el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum como el siguiente episodio y oportunidad para ello, máxime que fue de los primeros cien puntos que planteó en su toma de posesión. Su gobierno es la primera línea para empezar a definir el dibujo completo. A nosotros, los mexicanos, nos corresponde darle alcance y contenido a tal concepto, particularmente a quienes se asumen parte de la 4T y cuyo lugar les exige ejemplo. Es así porque tal concepto no puede quedar en manos de corrientes y vendidos, ejem… Yunes, Barreda.

Es hora de feminismo

Como es de su conocimiento, ha dado inicio el gobierno de Claudia Sheinbaum y es común destacar su perfil como el cambio de un gran paradigma en el ejercicio del poder. Me parece que las condiciones estaban puestas para ello, aunque no le quito mérito al logro porque todavía falta que se superen otros obstáculos y dificultades. Es difícil llegar primero en algo y las debidas expectativas son proporcionales a las injustas exigencias, en tales casos. Se espera que la visión de Claudia Sheinbaum aporte nuevas soluciones a problemas tan constantemente sometidos al criterio de abogados, economistas y políticos, todos hombres cishetero; es gran paradigma.

Además, es un cambio de paradigma para todos, no importando la generación. Apenas decía yo en una conversación informal que la cartilla moral le hace mucho sentido a la generación de mis abuelos, pero empieza a verse limitada ante generaciones más jóvenes y sujetas a otros contextos. No es falta de carácter de los nuevos, sólo natural caducidad de las lecciones moralizadas en el documento rebasado por otros tiempos. Pero para todos, esto, la elección de Claudia, es la caída de un paradigma monolítico.

Me alegra ser testigo y partícipe de ese gran cambio. Partícipe porque soy una persona de esta sociedad y me parece refrescante el nuevo camino que se abre con este cambio. Pero, testigo pues no es mi lucha y el lugar es de las mujeres; sí, nos puede inspirar a todos, sin embargo, son ellas y de ellas. Por ello, invito a poner en proporción y abrir la mente y el paso a un nuevo liderazgo; no se debería esperar una respuesta que daría Salinas, Calderón o hasta AMLO. Tenemos a una presidenta, con A.

Principio de Congruencia, como aspecto de justicia.

En México, como parte del derecho de acceso a la justicia, existe el principio de congruencia de las sentencias y se divide en dos: externa, congruente con la discusión que se planteó, e interna, congruente con su propio contenido de la sentencia o resolución judicial. Una sentencia incongruente violenta el derecho a la justicia.

Pues bien, considero incongruente decir que se defiende a la Constitución, al tiempo que se violenta su contenido. En términos del 123 B de la Constitución, los trabajadores del Estado, incluyendo los del Poder Judicial, no tienen derecho a huelga (paro), pues el supuesto que lo autoriza es muy limitado y no es el caso. Además, no es congruente pretender defender la república a costa de violentar el derecho a la justicia de los ciudadanos de esa república, al abandonando el deber; es en la medida de esa incongruencia que, sobre todo a estas alturas, este paro ya cae en un notorio e ilegal exceso.

El paro del Poder Judicial, además de injustificado, va a causar pérdidas sociales comparables a la pandemia. No es posible que civiles y empresarios vean más efectivo y viable romperse la madre que ver resuelto su amparo para concluir sus disputas en este año. No están dejando opciones y eso es más gravoso todavía contra el orden constitucional. Recuerden a Zaldívar: los queremos conocer con sus sentencias.

Otra máxima es importante, y que se puede consultar en el Iurislex, sistematización de precedentes también de Zaldívar: Dura lex sed lex, “la ley es dura pero es la ley”. Lamentablemente, los trabajadores del Poder Judicial se han percatado de las injusticias en la aplicación de la Ley y ante la falta de mecanismos efectivos para equilibrar el derecho, se han visto en la necesidad de salir y exigir su derecho en las calles, a manos caídas, a costa del derecho de quien cueste. En lugar de seguir la Ley que correctamente exigieron y protegieron en sentencias, caen en la incongruencia de validar la forma de la violencia que seguramente les ha tocado, tanto criticar e incomprender de otros como tolerar, dentro y fuera de juicio. En democracias sanas no todos estamos de acuerdo, pero se exige respetando la Ley. Súmele al lamento de los jueces en paro que se requiere de mucho más asoleo para poder obtener la justicia y generalmente, una marcha o paro cambia más el tono de piel que el contexto o causa que le da origen.  

Por mi parte, sí puedo cuestionar la reforma y comparto muchas objeciones y observaciones a ésta; pero, soy congruente en creer que, para bien o mal, no hay marcha atrás y habrá que respetar la voluntad democrática, si de verdad decimos que somos democráticos. La mejor manera de navegar esto es empezar a destensar el nudo y urge quitar tensión con las sentencias que son tan necesarias para los particulares; de lo contrario, se cae en la táctica del típico secuestrador, bandido y recaudador de derecho de piso que ubiquemos. Una sentencia incongruente. ¡Salud!

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano