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El lado humano del Misterio

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Imagen del autor PhotoVision en PIXABAY

– La Historia Jamás Contada –

A diferencia de lo que sucede con la ficción, familiarizados como estamos con ella a través de la literatura y el cine, con la que nos entretenemos a la vez que aguzamos el ingenio siguiendo las pistas que nos va presentando el autor, un misterio real no dice nada de sí mismo: SÓLO ESTÁ AHÍ, sin un entramado lógico subyacente que nos garantice que al final todo encajará perfectamente.

Por eso involucrarse en uno de éstos puede representar un peligro igualmente real, pues al no existir definiciones previas ni soluciones ready-made, uno llega a encontrarse en un callejón sin salida y en situación vulnerable, por más experiencia que se tenga, pues adentrarse en el Misterio es abandonar la vida de todos los días e internarse en un Mundo del que no poseemos el Manual, por más que abunden los optimistas y charlatanes que afirmen lo contrario.

En lo personal me acerqué a éste un tanto inadvertidamente en 1989 al conocer a dos personas que ya estaban dentro:

Una era Fausto, un tipo pintoresco del que siempre me intrigó cómo era que conocía tantos detalles del mundo ocultista, pue no todos podían venir sólo de su imaginación, además de ser un hipnotizador nato.

La otra era Griselda, estudiante de Psicología en la Universidad pública local y que conocí incluso antes que a Fausto, pero como una persona normal en un equipo al que llegué por referencia de Karla, otra estudiante con la que yo había colaborado en una investigación sobre música clásica el semestre anterior.

Resulta que en una de las sesiones de este nuevo proyecto, que era sobre cine pornográfico, me referí a lo que expuse en una conferencia a propósito de la satanización que ha hecho la Iglesia de la sexualidad, En ese momento Griselda, mirándome fijamente a los ojos, me preguntó si creía en la existencia del Diablo… y así, inocentemente, “Hell began to raise,” según la conocida expresión inglesa.

En el periodo inmediatamente posterior a los sucesos traumáticos que viviríamos Daniel y yo con ella, un gran amigo de mis primeros tiempos universitarios, Roberto Martínez, escritor él, me sugirió escribir una novela, pero le respondí que aún estaba muy desconcertado para ello y otra grandísima amiga, Eugenia, psicóloga también, me dijo que no entendía cómo podían haberme afectado tanto los acontecimientos siendo yo tan racional.

De mis experiencias en dicho Mundo aprendí que, a diferencia de sus versiones literarias y cinematográficas, en realidad éste, más que terrorífico, es sórdido, pues los hechos se desarrollan más como “dramas de vecindad” que como batallas épicas entre el Bien y el Mal (y con actores en proporción: nada de seres extraordinarios como “espirituales” (?) exorcistas ni nada parecido) y con resultados siempre inciertos tanto a corto como a largo plazo, a pesar de toda la parafernalia y grandilocuencia desplegadas: es como si el Misterio solamente nos rozara y luego se alejara… lo que no impide que toda clase de vivales y manipuladores pretendan no sólo conocer sino también controlar lo que hay detrás de tan desconcertantes manifestaciones.

Otra cosa que aprendí y aún más importante para fines prácticos, es que estas experiencias están indisolublemente ligadas a condiciones psicopatológicas previas -tal vez en estado latente- o generadas durante -o a consecuencia de- los fenómenos mismos (reactivas) que afectan incluso a los testigos casuales. (Este campo de la psicopatología asociada a lo paranormal promete ser una verdadera veta de conocimientos para la comprensión de estos fenómenos, como la conocida relación entre adolescentes perturbados y Poltergeist.)

Pero sin duda lo más valioso fue conocer de primera mano el aspecto conspirativo (éste sí completamente humano) que asumen individuos y círculos (rings) tanto “satánicos” como religiosos (éstos no son mejores que aquéllos) en cuanto conocen a alguien que parece haber entrado a este mundo. Decir que hacen proselitismo se queda corto: es el comportamiento carroñero en su más cruda expresión, que a la larga será lo más perjudicial para el afectado, además del peligro que entraña para los allegados a éste, ser considerados competidores por la presa. (Este fenómeno colateral a los “dotados”, “poseídos”, “contactados” o como quiera llamárseles, de ser convertidos en carne de secta -destructiva- por otros humanos, es algo que debe tenerse en cuenta al tratar con el Misterio por sus potenciales efectos psicosociales, como la intolerancia y el FANATISMO, fruto de la Paranoia.

Así que desde el ángulo que se vea, la fenomenología derivada del Misterio auténtico no es un asunto inocente, trátese de dioses, espíritus, extraterrestres o, simplemente, HUMANOS.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.