Inicio Artículos Artículos de Historia Ad maiorem Dei gloriam

Ad maiorem Dei gloriam

826
Imagen del sitio criticayopinioncultural.blogspot.com

ConoSer Bien

¿De qué te sirve ganar el mundo, si al final pierdes tu alma? Cuanto más nuestra alma se despegue de las cosas, más cerca estará de nuestro Creador.
San Ignacio de Loyola (1491-1556)

Fue el 16 agosto de 1773, en Roma, cuando el papa Clemente XIV decide disolver en todo el mundo la Compañía de Jesús (jesuitas) después de 233 años de fundada, cuando en España los jesuitas poseían 105 colegios y 12 seminarios y en Ultramar tenían 83 colegios y 19 seminarios más. La influencia jesuítica se extendía además en el campo universitario¹.  

La Compañía de Jesús nació en un momento en el que se estaba produciendo una profunda renovación de la espiritualidad. Entre las órdenes religiosas se estaba asentando la Orden de Hermanos Menores de la Regular Observancia; el protestantismo avanzaba por Europa; el erasmismo (del neerlandés Erasmo de Róterdam), considerado heterodoxo, era perseguido; y las autoridades católicas consideraban cada vez más necesaria la convocatoria de un Concilio general. 

La Compañía de Jesús fue fundada el 27 de septiembre de 1540, en Montmartre, París, Francia, por el soldado y sacerdote español Ignacio de Loyola, de la que fue el primer general y guía espiritual de todas las organizaciones jesuitas. El nacimiento de esta orden religiosa se dio en un periodo de crisis dentro de la Iglesia Católica, la cual se encontraba en pugna con las nuevas congregaciones protestantes. 

Íñigo de Óñez y Loyola, mejor conocido como Ignacio de Loyola, de joven ingresa al ejército, pero, su carrera militar duraría poco, ya que en 1521 una bala de cañón rompe su pierna. Durante su recuperación leyó varios libros religiosos que lo llevaron a consagrarse a la vida espiritual.  

En 1522 se hospeda en el Monasterio de Monserrat, realizando un retiro de 10 meses en una cueva cerca de Manresa. Esta experiencia dio lugar a los Ejercicios Espirituales, la base de inspiración y reflexión de toda la comunidad ignaciana. El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y mediante esto salvar su alma” (Ejercicios espirituales 21). Esta frase es parte de la experiencia espiritual de Ignacio en el Monasterio. 

Los esfuerzos de Ignacio de Loyola para educar fueron notables. Antes de su muerte aprobó personalmente la fundación de 40 colegios, dejando un legado de casi 485. El 31 de julio de 1556 falleció en Roma, a los 64 años, víctima de una larga enfermedad y mientras permanecía recluido en una cárcel.  El papa Gregorio XV lo canonizó en 1622, fecha desde la cual es venerado en todo el mundo.  

El emblema de la Compañía de Jesús está formado por: las letras IHS, una Cruz, Tres clavos y un Sol radiante. Hay diferentes versiones sobre el emblema IHS de la Compañía de Jesús, en una se dice que IHS, son las tres letras iniciales del nombre Jesús en griego ΙΗΣΟΥΣ. En otra se trata del acrónimo de Iesu Homini Salvatur (Jesús es el salvador del hombre). 

La divisa de la Compañía de Jesús “Ad maiorem Dei gloriam”, conocida también por su abreviatura A. M. D. G. que en latín significa literalmente “Para la mayor gloria de Dios”, se le atribuye a Ignacio de Loyola, por el continuo uso que hizo de dicha expresión en sus escritos. Algunos historiadores creen encontrar un antecedente en la expresión in gloriam Dei en la Primera Carta a los Corintios, de san Pablo: “1 Corintios 10:31 Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.  

La abreviatura A. M. D. G. aparece impresa por vez primera bastantes años después de la muerte de san Ignacio. En la edición de las Constituciones de 1606, aparece el lema íntegro, con la imagen de Ignacio. Los jesuitas suelen emplearla desde entonces para finalizar sus documentos y estudios teológicos. 

En todo amar y servir” y “Al mayor servicio divino”, como lema de su vida y de su obra, forman parte del acervo de máximas de Ignacio de Loyola las cuales son equivalentes a la divisa “A la mayor gloria de Dios”. Para Ignacio de Loyola la “gloria divina” se identifica con “la salvación de las almas” a la cual se dirige el que se pone al “servicio divino”

La Congregación de los Hermanos Cristianos, hermandad religiosa católica fundada por el beato Edmund Ignace Rice en Waterford, Irlanda, en 1802, también asumieron como lema “Ad maiorem Dei gloriam”, frase que se encuentra inscrita sobre la aureola de la Virgen en el icono de Edmundo Rice. 

La expulsión y exilio de los jesuitas de los dominios de Carlos III fue debido a las medidas que se encuentran en una doctrina política denominada regalismo, que defiende el derecho del Estado nacional a intervenir, recibir y organizar las rentas de sus iglesias nacionales. La expulsión de una orden obediente al papa como la jesuita era económicamente apetecible porque reforzaba el poder del monarca y, además, porque tras la expulsión de una orden religiosa venía luego la correspondiente desamortización de sus bienes, que el Estado podía administrar como creyera oportuno². 

El destierro respondía a una importante maniobra política que venía gestándose desde que, en abril de 1766, creada con la excusa de descubrir a los culpables de los disturbios madrileños de marzo del mismo año, pero que pretendía, como auténtico objetivo, comprometer a la Compañía de Jesús en los alborotos populares que habían hecho huir al monarca de Madrid.  

En el momento de la expulsión existían más de 220 instituciones jesuitas estratégicamente distribuidos en el mundo. De esta forma, el espíritu jesuítico se fue asentando en la sociedad. Los estudios jesuitas adquirieron tal prestigio que el mantenimiento de un centro de estudios estable necesitaba muchos recursos, tanto humanos como económicos. Esta nueva necesidad llegó a hacer peligrar la vocación misional, pues todos los miembros de la Compañía se volcaron con ardor en esta tarea educativa. 

En la actualidad la Compañía de Jesús cuenta con aproximadamente 16,000 miembros que trabajan en más de 100 países, dedicándose a una variedad de ministerios que incluyen la educación, la justicia social, el diálogo interreligioso y la espiritualidad ignaciana. El Papa Francisco, elegido en 2013, es el primer papa jesuita en la historia. 

Jorge A. Rodríguez y Morgado, titular de la columna y el programa ConoSER bien. Twitter: @jarymorgado, correo electrónico: jarymorgado@yahoo.com.mx. Colaborador destacado de: Sabersinfin.com

Referencia:
https://www.cervantesvirtual.com/portales/expulsion_jesuitas/nota_historia/
https://es.wikipedia.org/wiki/Expulsi%C3%B3n_de_los_jesuitas