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¡Bum! 30 minutos por vivir

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Imagen auspiciada por PIXABAY, proporcionada por TungArt7

El 12 de agosto de 1985 se verificó el peor y más letal accidente aéreo de la historia: el vuelo de Japan Airlines 123. Murieron 520 personas (15 eran tripulantes) y milagrosamente sobrevivieron 4. Pero, lo más significativo de ese accidente fue que la aeronave voló por 30 minutos después de la descompresión que provocó la pérdida de los controles de la cola, vitales para estabilizar y maniobrar. Durante ese tiempo, el Boeing 747 surcó los vientos de Japón como un avión de papel, ascendiendo y descendiendo sin control y a merced de las fuerzas que se contrariaban, llevando al límite los esfuerzos de los pilotos. Esa ventana entre el inicio de la crisis y el destino final permitió que los pasajeros confrontaran su propia mortalidad y dedicaran sus últimos momentos, lo último que pensaron, a lo que cada uno consideró valioso; fueron varias las notas escritas a mano y dedicadas a los seres queridos que requirieron consuelo en los siguientes días.

Hace unos meses, el algoritmo de Youtube me llevó a repasar varias grabaciones de cajas negras de accidentes aéreos. No soy experto en ingeniería ni aeronáutica, pero creo haber identificado tres patrones de actitud en las tripulaciones en tales casos: 1) Les invade el pánico en la crisis que les incapacita para entender lo que acontece, sellando su destino; 2) Se dan cuenta de lo irreversible de la situación y aceptan su muerte, o 3) Consientes de la problemática, conservan la concentración para seguir maniobrando.

Ejemplo del primero es el vuelo 3142 de LAPA (Líneas Aéreas Privadas Argentina) de 31 de agosto de 1999 que, en lugar de despegar, se siguió de largo a toda velocidad estrellándose en un edificio aledaño al aeropuerto. En ese caso, el accidente se debió a la negligencia de los pilotos, quienes ignoraron las alertas y no entendieron ni su error ni cómo remediarlo, sucumbiendo al pánico. Las últimas palabras grabadas en la caja negra fueron: “No sé qué es lo que pasa, viejo”. Del segundo, podemos identificar el vuelo 5055 de LOT Polish Airlines del 9 de mayo de 1987, cuya grabación concluye con el capitán diciendo a los pasajeros: “Buenas noches, adiós, nos estamos muriendo”.

Pero, del tercer patrón, el ejemplo que más admiro es precisamente el vuelo 123 de Japan Airlines, puesto que la grabación da cuenta de una lucha a muerte entre la tripulación y los controles que se les rebelaban, sin que pudieran comprender por completo su situación. Los 30 minutos que duran en el aire se explican únicamente por la actuación de la tripulación, que se las ingenió para maniobrar medianamente el avión alternando la potencia de los cuatro motores, derivado de haber perdido todos los mandos hidráulicos al estallar la cola. En la grabación se escuchan las instrucciones del capitán y las respuestas del copiloto; ambos se conocían desde hace tiempo y mantenían una relación de maestro-aprendiz que se da a notar con sus cortos intercambios. Se escucha miedo e incertidumbre, pero también concentración, decisión y disciplina. El mejor equipo, jugando las peores cartas.

Al final de la grabación, cuando ya fue inevitable el estrellarse y después de dar sus últimas instrucciones a su aprendiz, el capitán simplemente dice: “se acabó”. Acepta su destino, pero nótese que fue hasta el final, cuando ya toda esperanza estaba perdida, teniendo enfrente el monte Takamagahara y después de haber dado tanto tiempo a los pasajeros de procesar lo mismo: se acabó su vida.

Transcribo una carta de la libreta de notas de un pasajero y que se encuentra en internet:

“Mariko, Tsuyoshi, Chiyoko, Sean buenos unos con otros y trabajen duro. Ayuden a su madre. Es triste, pero estoy seguro de que no lo lograré. No sé la causa. Han pasado cinco minutos. No quiero tomar más aviones. Por favor, Dios, ayúdame. Pensar que nuestra cena de anoche fue la última. Hubo una especie de explosión en la cabina, había humo y empezamos a descender. ¿Adónde vamos, qué pasará? Tsuyoshi, cuento contigo
Mamá, qué pena que haya pasado esto. Adiós, por favor cuiden bien a los niños. Son las 6:30 ahora. El avión está dando la vuelta y descendiendo rápidamente. Estoy agradecido por la vida verdaderamente feliz que he disfrutado hasta ahora.”

¿Qué vida vale la pena ser vivida? ¿Cómo actuar en el efímero instante que existimos sobre la tierra? Considero que la tripulación de ese vuelo nos da una respuesta: es digno el vivir y morir sirviendo a otros para que puedan llorar, amar y vivir, aunque sólo les demos un instante. Todos moriremos, eventual e inevitablemente. Decidir qué hacer con el tiempo que se nos ha dado es un profundo acto de conciencia que implica el ejercicio de nuestra vida, es el espacio que podemos reclamar de nuestra existencia, donde somos libres. Podemos responder estas interrogantes de muchas formas; yo valoro vivir en los controles, negándome a aceptar derrota para dar a otros más tiempo, hasta que finalmente no pueda más. Los pasajeros y azafatas no tenían el mínimo control de la situación. En cambio, los pilotos pudieron recortar su tiempo de vida tan sólo rindiéndose desde el inicio; quizá no tuvieron la oportunidad de reflexionar de su propia vida, aceptar su muerte y agradecer por la compañía de sus seres queridos, pero permitieron a otros llegar a esos pensamientos.

No todos nacemos con la ambición de riqueza ni fama, tampoco con el gusto y deber de criar a la siguiente generación, o con la dicha de gozar innumerables placeres y delicias; hay quienes son “felices” luchando por otros. Y eso está bien. Creo que a este mundo venimos a disfrutar en nuestros términos y en el contexto de nuestra propia historia; aunque hay algunos que por dicha o desdicha se encuentran en la cabina de pilotaje y deben afrontar la pesada carga de no rendirse y seguir luchando. No es condena del destino, es vocación. Como Holden Caulfield en El Guardián entre el Centeno de J.D. Salinger, el sueño de algunos es evitar que otros caigan en la zanja que no se advierte en el campo donde juegan.

Por ello, me causa particular admiración la historia del vuelo 123; me parece que hay situaciones que ameritan nuestro servicio a otros en forma de sacrificio y que motivan a no sucumbir al miedo ni a la tentación de rendirse. En cualquier caso, eventualmente, caerá el avión. Pareciera mejor el escenario en el que el piloto logra que los demás procesen su final, conservando la calma y el sentido de deber que le impide rendirse, aún con el costo de no guardar la misma oportunidad para uno.

El 04 de junio de este año, en este espacio, deseaba suerte a las personas que, por la renovación del gobierno, están por integrarse al servicio público y les recordaba que se llega a servir. No se espera ni se desea perder la vida en el servicio, pero sí dar la vida por el servicio y los mexicanos a los que servimos. Si estamos genuinamente en el servicio para sumarnos y contribuir a un proyecto de nación que parte del humanismo, debemos abrazar la responsabilidad de estar en la cabina de vuelo y reconocer la oportunidad de tener un México más dichoso para todos los mexicanos. Se debe empezar con nuestro sacrificio, siguiendo el honorable ejemplo de los Sres. Masami Takahama (49 años, capitán), Yutaka Sasaki (39 años, copiloto) y Hiroshi Fukada, (46 años, ingeniero de vuelo).

Al margen: Es lamentable el accidente aéreo de hace unos días en Brasil. Ojalá, las familias y seres queridos de los fallecidos encuentren consuelo y las autoridades respuestas.

Referencias:

https://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_123_de_Japan_Airlines
https://elauditor.info/actualidad/el-accidente-de-lapa-en-la-costanera-norte–negligencia-y-falta-de-control_a64ef9845bff3bf1853ee2c94
https://es.wikipedia.org/wiki/Vuelo_5055_de_LOT
https://www.youtube.com/watch?v=cBffKZZWBZA&t=19s
https://www.youtube.com/watch?v=Xfh9-ogUgSQ
https://www.youtube.com/watch?v=n1xJs-FwffQ
https://www.youtube.com/watch?v=XMfQ9uPRup0&t=36s
https://www.reddit.com/r/aircrashinvestigation/comments/s1gizv/a_letter_by_a_father_on_japan_air_lines_flight_123/?tl=es
https://elpais.com/diario/1985/08/19/internacional/493250409_850215.html?event_log=oklogin
https://hoodcp.wordpress.com/2016/01/15/the-jl123-isho/
https://es.findagrave.com/memorial/262771054/hiroji-kawaguchi

Hiram A. Cervantes, Escritor y litigante mexicano