joven fui un puberto de doce años apenas
mis días se teñían de temores vacilantes y penas
miradas furtivas a damas de mayor tiempo
mujeres que llevaban en sus ojos años más de historia
y yo tímido navegante
me dejé llevar por las aguas de su misterio
con ojos curiosos
las observaba desde lejos figuras hermosas que parecían de mármol
sus rostros radiantes como lunas secretas
me embriagaban con la belleza que no comprendía
pero el miedo
ese ladrón de oportunidades
sellaba mis labios
incapaz de susurrar mi admiración y deseo
hoy en mi ocaso
el arrepentimiento me ronda
porque nunca pedí siquiera un beso
un roce de manos que me llevara al edén
donde sus adentros
me hicieran hombre y no puberto
ese vasto universo oculto
pudieran abrirse como flor al primer rayo
desbaratando mi cuerpo con su gracia divina
sus bocas pequeñas como rubíes
sus labios teñidos de un carmín inmortal
sus ojos abismos insondables de negro o azul
como cielos que guardan secretos celestes
me deshacían en un susurro de deseo inconmensurable silente
que mi juventud cobarde
jamás se atrevió a confesar
ahora en la serenidad de mis años tardíos
el recuerdo de esas mujeres me envuelve
como un viento cálido
que acaricia con nostalgia
y me pregunto qué hubiera sido de mí
si tan solo hubiera osado tocar el fuego
ese que brillaba en sus cuerpos
como estrellas fugaces
pero el tiempo
ese juez implacable
no perdona los pasos que no se dieron
y aunque mis manos envejecidas tiemblen con el recuerdo
aun en mi corazón yace la chispa del anhelo
por aquellas mujeres que alguna vez
me desbarataron con su esplendor casi de cielo
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta





























