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Mi amor por ti no cambiará

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Me regalaste la mejor época de tu vida,
ojos verdes, seducción prendida,
sin importar los pupilentes o la verdad confundida;
tu mirada encendida
era el faro que supo guiar mi alma
en esos tiempos.

Tu cuerpo, un templo que nadie valoró en ese tiempo,
ni tu propio marido,
y yo, ladrón del amor que tu juventud merecía,
te robé conmigo
y la pasión de los dos ahí nació,
convirtiendo en fuego nuestras vidas casi vacías.

Tus lindas piernas,
tus poderosos glúteos, tan perfectos en su tiempo,
los gocé hasta el éxtasis sin medida.
Tus caderas increíbles disfruté tardes enteras,
nuestros cuerpos al viento,
haciendo del deseo nuestra única guarida.

Fuiste solo mía por seis largos años,
el amor nos quemó en llamas, fuego lento de verdad,
pero el tiempo, con su rostro extraño,
te llevó a puertos de nueva libertad.

Diecisiete años desde aquel primer encuentro,
y hasta hace unos cuantos, por fin regresas
después de tanto andar,
con el peso del tiempo sobre tu centro,
donde los glúteos inmensos,
donde las caderas de verdad.
Solo los implantes del busto,
que con tanta pasión te regalé,
ayer que regresaste a mi vida,
mi amor intacto te vuelve a abrazar.

Ya no importan las curvas de tu figura
ni los estragos que en ti dejó la edad;
en mi pecho vive intacta tu ternura,
porque de aquel gran amor
nada se pudo mudar.

Y ahora pasas distante,
sin palabras,
como si el tiempo borrara nuestro ayer.
Me ignoran tus ojos, tu voz no me habla,
y en mi pecho arde un vacío, extrañando el ayer.

Te tuve,
en todo fuiste mi universo,
mi refugio, mi vida, mi razón;
pero hoy tus pasos son un verso adverso,
un eco frío que quiebra mi ilusión.

Quizás los años, con su manto frío,
apagaron la llama que tanto nos unió,
pero en mi alma aún late el rocío
de aquel amor que nunca se extinguió.

Y si me ignoras, si ya no soy tu mundo,
llevaré tu sombra como un féretro al andar,
pues aunque el olvido sea tan profundo,
mi amor por ti nunca va a cambiar.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta