Hoy quiero escribir a mis musas
con amor y sin prisas,
sin sombras, sin velo ni duda,
decirles que son mi más dulce candor,
que en cada latido su luz me desnuda.
No es solo el gemido que prende mi piel,
ni el fuego que arde en noches prohibidas;
es el beso en promesas dejado,
es el roce en la sien,
son las palabras sinceras, las caricias sentidas
que cada una dejó.
Existe perenne su huella en mi alma,
un pedazo de cielo, un rincón de emoción,
y aunque el tiempo corra y todo se vaya,
siguen latiendo todas en mi corazón.
Si un día el silencio apaga mi canto,
si no me escuchan, no piensen que las olvido;
es solo que el aire en un instante me faltó,
y en un leve suspiro las llevo a todas conmigo.
No hay musa pequeña,
no hay amor vano,
todas son brisa, tormenta y rocío;
todas encienden mi verbo temprano,
todas me inundan de amor infinito.
Así que si un día mis versos se apagan,
si mi tinta calla y mi voz se extingue,
sepan que desde la estrella más lejana
mi espíritu vendrá a consolarlas
y mi recuerdo en sus falanges a estimularlas.
Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta




























