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Jardín de fuego

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Foto de Marisol Benitez en Unsplash

¿Qué parte de tu cuerpo es flor?
¿Será el capullo que humedece la noche,
o los labios secretos que se abren en flor
cuando mi lengua despierta tu derroche?

Hay de flores a flores,
de aromas a miel,
y en tu jardín, mi deseo se enreda;
pues tu piel es un campo de lujuria y placer,
y en cada rincón, mi locura se queda.

Tus pétalos tiemblan con ansia de lluvia,
tu corola se abre, me llama, me invita;
y yo, jardinero, sediento de furia,
me hundo en tu néctar, mi boca se excita.

Eres lirio, eres rosa, eres flor prohibida,
donde el deseo florece sin miedo,
donde la noche se vuelve encendida,
y mi lengua es viento que agita tu fuego.

Dame el privilegio de explorar tu hondonada,
de recorrer con mis labios tu más dulce flor,
de hacer de tu carne un Edén sin murallas,
donde todo es gemido, perfume y ardor.

Que mis versos se queden entre tus estambres,
que mi aliento se pierda en tu olor de locura;
y que al fin, entre espasmos, latidos y humores,
seamos un solo capullo en penumbra de sol.

Que mi lengua se pierda en tu rosa encendida,
que mi boca navegue en tu río de miel,
que mi aliento estremezca tu cueva escondida,
que mi estoque duerma siempre en tu piel.

Salvador Calva Morales #Salvadorcalvamoralespoeta